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Costarricenses permanecen enfermos, sin atención y otros mueren mientras están en listas de espera


¿Hay un político de calidad superior?

Los servicios que por ley constitucional deben otorgar los hospitales de la Caja se incumplen.
Lo hemos dicho pero hay que repetirlo hasta que la sordera de los gobernantes se abra a escuchar el clamor de la población enferma y sin más recursos para ser atendida que los hospitales del Seguro Social.
Miles permanecen enfermos, sin exámenes ni atención, y otros mueren sin remedio en las listas de espera.
En estas condiciones es que continúa trabajando una buena parte de la fuerza laboral del país. ¿Puede una nación desarrollarse así?
Esta interrogante solo consigue el silencio de los cómplices del desastre.
Esta vergüenza nacional se ha estado permitiendo en las últimas décadas y se incrementó en los últimos años.
Las pocas medidas que hoy se toman son gotas en el mar de nacionales que padecen enfermedades y no reciben atención médica.
Siendo esto de lo peor que le puede suceder a un país, hay que agregar, como agravante, que Costa Rica no tendría por qué verse en esta situación de ignominia porque cuenta con un sistema, creado hace mucho tiempo con mirada visionaria, que es admirado por otros países, por haber universalizado el derecho a la salud en el territorio nacional.
Durante los años que el sistema ha venido cayendo en mal funcionamiento e incumplimiento de su misión, los costarricenses (patronos y empleados) han seguido pagando no solo sus cuotas como asegurados sino los salarios de juntas directivas y presidentes ejecutivos que por acción u omisión y ante la mirada complaciente de los políticos en el poder, permitieron que la institución cayera en la presente crisis.
La Caja está urgida de una administración correcta, transparente. Sistema de compras digitalizado en su totalidad. Controles de rendimiento del personal en toda la institución (jefaturas, médicos, personal de apoyo…), incluidos los burócratas de las oficinas centrales. Recaudación eficiente. Cero listas de espera y atención de alta calidad.
¿Hay entre los candidatos a la presidencia algún político de calidad superior, dispuesto a devolver al Sistema de Salud Pública de este país la condición que nunca debió perder?


 

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