Leiner Vargas

Leiner Vargas

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Martes 31 Julio, 2012


Reflexiones
Eurobonos


Costa Rica tiene grandes desafíos y sobre todo, grandes oportunidades para dar saltos muy significativos en su nivel de desarrollo y bienestar.
Sin embargo, el país se encuentra atascado en el barreal del corto plazo y con liderazgos que no garantizan una salida rápida y mucho menos colectiva, del atolladero en que nos hemos metido.
Es por eso que en este sinsabor e incapacidad de avanzar, algunos miran en el facilismo y en el “dejar hacer y dejar pasar”, la solución a todos los problemas. Los eurobonos son el resultado de la incapacidad de ponernos de acuerdo como país en una solución fiscal diferente, son el resultado de un segundo o tercero mejor, tal como lo discutimos en economía.
Los eurobonos no son la “pomada canaria” que lo cura todo, si bien alivia el dolor de corto plazo, hace más caro y más crónico el problema de fondo.
Curarse una gripe no es solo atacar los síntomas, peor aún, si pensamos que con la pastillita estamos curados y seguimos en la fiesta como si no hubiese pasado nada.
El país se encuentra detenido en materia de inversión pública, los ingresos fiscales no alcanzan para pagar la planilla y las deudas sociales se ensanchan.
Hemos ocultado el debate con comisiones de notables e informes que no se ejecutan por el temor a romper los nichos de poder y sobre todo, por la incapacidad en el hacer que se tiene en nuestras instituciones.
Así las cosas, pedir prestado para curar las heridas de corto plazo solo demuestra nuestra incapacidad para sostener una reforma urgente en el Estado. Ciertamente, los eurobonos aliviarán la calentura y el dolor de cabeza que provoca el déficit a nuestra autoridades monetarias y hacendarias, pero más tarde o temprano, tendremos que volver a poner la cara de frente a una reforma del Estado urgente, aunque a todas luces no prioritaria para la clase política.

Los payasos que no querían impuestos ahora han cambiado a saco y corbata, pero siguen siendo los mismos, tampoco les gusta el resultado de no tener impuestos que obliga al ingreso de deuda externa y como tal, presiones a la baja o apreciación del colón en el mercado cambiario.
Esos son parte de nuestros grupos de interés, ya de sobra conocidos, que “no pican leña y mucho menos prestan el hacha para picarla”.
La payasada sigue entonces en el país más feliz del mundo, donde los escándalos duran tres días y la fiesta sigue sin parar.
En tanto unos y otros se encubren en la mascarada, los ciudadanos ven como se deteriora la calidad de vida, los empleos, la vivienda, la infraestructura y sobre todo, las posibilidades de avanzar en el desarrollo con rostro humano que requiere el país.

Leiner Vargas Alfaro
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