Acertijos de la pista a San Ramón
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Nuevo proyecto se presenta hoy

Acertijos de la pista a San Ramón

Cuatro dudas que se deben aclarar

Mientras hoy se espera la entrega de la propuesta final para construir la carretera San José-San Ramón, hay cuatro preguntas que quedan pendientes, para entender la viabilidad del proyecto, y sobre todo cómo nos afectaría.
Se trata del proyecto impulsado por los vecinos de San Ramón que conforman el llamado Foro de Occidente, y que sustituiría la concesión de OAS, la constructora brasileña suspendida pocas semanas después de que le fuera otorgada en marzo, 2013.
En algunos sentidos, es superior el plan de los vecinos, incluso en las dimensiones de la vía.
Se trata de los carriles de 3,6 metros de ancho, a cambio de los 3,1 metros en el caso de OAS, así como un espaldón de unos dos metros, en tanto que OAS no dejaba ningún espacio al lado de la vía.
El nuevo proyecto contaría además con una carretera de cuatro carriles en una franja de dos kilómetros al oeste del aeropuerto Juan Santamaría, en comparación con solo dos carriles en el caso de OAS.
Sin embargo, el resto del proyecto sería parecido al anterior, en lo que a las dimensiones se refiere, y peor en algunos sentidos.
Por un lado, OAS iba a darle un mantenimiento permanente a la carretera, y un seguro, en el caso de un imprevisto, mientras que el nuevo proyecto solo contempla mantenimiento cada seis años y no queda claro, si este incluye o no el costo del seguro.
En cuanto al costo comparativo de las dos iniciativas, es bastante similar.
Se trata de $508 millones, incluyendo la compra de los planos, un monto similar al de $524 millones aprobado para la concesión de OAS.
En este escenario, quedan cuatro preguntas las cuales todavía falta responder.


1. ¿Cuánto costaría el peaje?
Es difícil entender cómo el proyecto nuevo pretende cobrar un peaje de tan solo ¢1.200 por el recorrido ida y vuelta entre San Ramón y San José, dado que el costo total de la obra no sería muy distinto a lo que habría invertido OAS, que iba a cobrar un peaje de ¢4 mil.
En el supuesto de que OAS hubiera retenido un 15% de utilidad, el costo neto habría sido de ¢3.400.
Esto sería casi el triple de lo que el Gobierno está prometiendo.
Hasta la fecha, nadie ha explicado de dónde vendría un ahorro tan grande.
Sería posible reducir el costo del peaje, al obligar a los costarricenses que nunca utilizan la ruta, a sufragar el costo mediante impuestos.
Sin embargo, esto implica dedicar al nuevo proyecto una parte del presupuesto gubernamental, que ni siquiera cubre los gastos actuales.


2. ¿Cómo pagar la obra?
Es todavía incierto, cómo pagar una obra estatal de tanta envergadura, ni cómo cualquier tipo de financiamiento afectaría el bolsillo de los costarricenses.
El grupo proponente ha hablado de un fideicomiso, que consistiría en una inversión de algunos fondos, supervisada por un banco, en este caso Bancrédito.
Sin embargo, no queda claro si los fondos vendrían de las pensiones de los costarricenses, que posiblemente se opondrían a una iniciativa potencialmente arriesgada.
Otra opción sería la inversión de los depósitos del Banco Nacional y el Banco de Costa Rica.
Pero en este caso, las tasas de interés pagaderas por los costarricenses incrementarían, dado que los bancos tendrían menos dinero para prestar a las empresas, así como a otros prestatarios.
A cambio, el proyecto de OAS no iba a tener este efecto, por tratarse de fondos externos.

3. ¿Tenemos confianza?
Es deseable que las empresas nacionales realicen todas las obras que puedan, en lugar de las extranjeras, siempre y cuando las condiciones sean favorables.
En lo que al proyecto de la carretera San José-San Ramón se refiere, el hecho de que la obra sea supervisada por varios entes técnicos de la UCR y el Colegio de Ingenieros y de Arquitectos, debería generar confianza, de que sea ejecutada de forma eficiente.
Por otro lado, dos de los últimos grandes proyectos del Estado ponen en tela de duda su capacidad de hacer eso.
Se trata de la ampliación de la Panamericana entre Cañas y Liberia, que actualmente tiene un costo previsto de $152 millones, mientras el plan inicial contempló un costo de no más de $86 millones.
El otro proyecto vial recientemente ejecutado por el Estado fue la Trocha, proyecto salpicado de ineficiencia y corrupción desde el principio.

4. ¿Cuándo habría carretera?
En este momento, nadie sabe cuándo iniciaría la construcción de la carretera San José-San Ramón, dada la incertidumbre acerca de varios aspectos, sobre todo el financiamiento, y el costo eventual del peaje.
Queda también por resolver el problema de las expropiaciones complicadas en la zona industrial entre el Hospital México y el aeropuerto, las cuales tardarían años.
El plan de OAS, en cambio, no contemplaba estas expropiaciones.
Hubo problemas con el plan que iba a hacerse en concesión; por otro lado, OAS habría iniciado la construcción en setiembre del año pasado.

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Redacción
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