Vladimir de la Cruz

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Miércoles 1 Mayo, 2013

El 1º de mayo no es día de fiesta, es día de lucha. Dos conmemoraciones tienen relevancia para los costarricenses


Pizarrón

1º de mayo, doble celebración



Hoy, 1º de mayo, dos conmemoraciones históricas tienen relevancia para los costarricenses.
La primera, recuerda la rendición del filibustero William Walker, el 1º de mayo de 1857, y el triunfo del Ejército Nacional sobre el intento expansionista y esclavizador de Walker en Costa Rica y Centroamérica.
En 1856 la campaña presidencial del presidente gringo Buchanan ofrecía en su Programa de Gobierno dar apoyo a Walker en Nicaragua, lo que evidenciaba el compromiso político del Gobierno estadounidense con los filibusteros de Walker en Centroamérica.
Dos años de intensas luchas políticas y militares contra la presencia de las tropas de Walker, instaladas en Nicaragua, donde operaba con su afán expansionista, anexionista y esclavista, en las cuales la tropa costarricense fue la rectora de esta lucha, jefeando militarmente los esfuerzos centroamericanos en derrotar esta presencia extranjera.
Aun cuando Walker no se rinde ante autoridad militar costarricense, se logra su compromiso de salir de Centroamérica sin volver, lo que no cumple. En 1860, de nuevo intenta sus planes esclavistas, y fue capturado en Trujillo, Honduras, y fusilado allí el 12 de setiembre de ese año.
Las cifras de filibusteros que se movilizaron, o de los que se enrolaron con ellos, oscilan, según diversos datos entre 2.600 y 11 mil, y se estima que la mitad de ellos murieron en la batallas en Centroamérica, más que los gringos que murieron en la guerra ante España y Estados Unidos de 1898, que disputaba Cuba, Puerto Rico y las Filipinas.
Uno de los generales de Walker, Henningsen, consideró que por los menos 17.800 centroamericanos pelearon contra ellos.
La segunda, la que se asocia a la celebración del Día Internacional del Trabajador, resultado de grandes luchas obreras en Europa y, especialmente, en Estados Unidos, las huelgas de Chicago de 1886, que dan origen a la jornada de trabajo de ocho horas.
Miles de trabajadores estadounidenses, tras varios de meses de paros y huelgas, logran que el 1º de mayo de 1886 se establezca como parte de las negociaciones de trabajo la jornada de ocho horas.
Unos días después los principales dirigentes de la huelga de Chicago fueron capturados, acusados de asesinar unos policías y llevados a juicio donde casi todos ellos fueron ejecutados, de allí se les conoce como los Mártires de Chicago.
Dos años más tarde se reanudó la lucha por la jornada de ocho horas, y en 1890 un Congreso Obrero Socialista, en París, proclamó que la fecha del 1º de mayo debía celebrarse a perpetuidad con doble propósito, primero, hacer un balance de las luchas realizadas en el año transcurrido, y segundo, realizar un planteamiento de luchas para el año venidero.
En Costa Rica estas luchas se conocieron desde que se dieron. Sin embargo, fue desde 1913, que por iniciativa del Centro de Estudios Sociales Germinal, que dirigían Joaquín García Monge, Omar Dengo, Carmen Lyra, José María Zeledón entre otros, se impulsa la celebración del Desfile de los Trabajadores, inscrito en esta tradición de lucha.
Desde entonces se ha celebrado. Pocos años no se realizaron actividades alusivas a su conmemoración. Este año se celebra el centenario de su realización en Costa Rica. El 1º de mayo no es un día de fiesta, es un día de lucha.

Vladimir de la Cruz