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Jueves 15 Mayo, 2014

La única forma de generar riqueza, es trabajando duro. La única forma de mejorar nuestra democracia, es con el concurso decidido de toda la ciudadanía


8 de mayo 2014, una fecha más

Desde 1954, cada 8 de mayo de cada cuatro años, de forma pacífica se da en Costa Rica el traspaso del poder. Dentro de cuatro años, la democracia costarricense, Dios primero, estará ante un nuevo acto de transmisión de poder. Esto evidencia lo efímeros que son el poder, la fama y el reconocimiento por asumir transitoriamente un cargo tan importante como es el de Presidente de la República.
Lo anterior debería ser motivo de reflexión, también, para todos quienes hoy ocupan cargos, gracias al voto de sus conciudadanos, como son regidores, diputados, vicepresidentes de la República.
Grandes retos, en los próximos meses y años, tiene la Patria que enfrentar en el campo de la justicia social, en el económico y hasta en el político.
Existe un 20% de costarricenses que vive en pobreza, a pesar de que miles de millones de colones financian a las más de 20 instituciones que tienen la responsabilidad de abordarla.
Hay un déficit fiscal que peligrosamente ronda el 6% del PIB. Tenemos una democracia sólida pero que debe ser mucho más participativa y menos representativa.
La única forma sustentable de resolver la pobreza es a través de la generación de riqueza pero esta debe ser inclusiva y sostenible pues caso contrario, lejos de parte la solución, provocará mayores problemas.
La única forma de generar riqueza, es trabajando duro. La única forma de mejorar nuestra democracia, es con el concurso decidido de toda la ciudadanía.
Los diputados, vicepresidentes y el Presidente llegan a sus responsabilidades porque un grupo de ciudadanos les dio su voto pero este mandato está limitado, primero, a solo cuatro años, luego la inmensa mayoría de ellos regresará a sus habituales actividades, como simples ciudadanos y segundo, sus acciones están delimitadas por las leyes y por la Constitución Política, a las que todos juraron defender y respetar.
Cierro diciendo que al inicio de una gestión no hay honor, sino un gran compromiso con quienes les dieron su voto para lograr su actual cargo, incluido el mandato presidencial.
Pero el caso de don Luis Guillermo, este compromiso también es con quienes no le dieron su voto pues él ahora es el Presidente de todos los costarricenses.
El honor surgirá al final de los próximos cuatro años, producto de haber cumplido a cabalidad con la confianza depositada en todos quienes fueron elegidos, por medio del voto popular para ocupar sus cargos.
Dios ilumine a todas esas personas que hoy son diputados y vicepresidentes pero en especial al señor presidente Luis Guillermo Solís Rivera, para que al concluir su periodo presidencial, pueda decir algo como, muchas gracias compatriotas por la confianza depositada en mí, me voy agradecido y contento porque les he cumplido, he honrado mi compromiso con ustedes.


Orlando Castro Quesada