Luis Alberto Muñoz

Luis Alberto Muñoz

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Sábado 31 Diciembre, 2011


2012, a fuego lento


Tengo el honor de cerrar el año en este privilegiado espacio, el cual aprovecho para comentar sobre dos eventos, que a mi criterio marcarán el 2012, en la política y la economía.
A pesar de toda la alharaca mediática y los escándalos de politiquería barata a raíz de las consultorías pagadas por el BCIE en el gobierno anterior, antes de finalizar el año, la Fiscalía puso fin a la novela mal montada.
La famosa trama, a la que a principios del año apuntaban desde tráfico de influencias hasta malversación de fondos públicos, fue una teoría de conspiración adornada como noticia que terminó siendo nada.
Ni la Contraloría de la República, ni la Procuraduría, ni una Comisión Legislativa, y finalmente ni la Fiscalía lograron presentar pruebas contra Rodrigo Arias.
Al igual que las supuestas evidencias, algunos medios “moralistas” quedarán debiendo las correspondientes rectificaciones.
Una vez más, como lo mencioné a principios de este año, la campaña presidencial para 2014 tiene un claro lema, todos contra Rodrigo.
Muchos se preguntarán si el regreso de José María Figueres para comer su tamal navideño sean señales “mesiánicas” para Liberación Nacional.
No hay mejor respuesta que el tiempo, y a mediados de este 2012 se dará la contienda interna en Liberación, con un desenlace, para mí, bastante previsible.
Mientras el circo electoral se mueve en el país, a nivel externo a todas luces se vislumbra que el año nuevo estará marcado por la advertida “crisis del euro”.
Las expectativas de una recuperación económica mundial se han visto golpeadas por el desmejoramiento fiscal de países menos disciplinados en la eurozona, entre ellos, Portugal, Italia y España.
Para Costa Rica el tema no es ajeno, y podría afectar las exportaciones aun creando un mayor desbalance comercial, aumentando el actual déficit de cuenta corriente, lo cual nos hace más vulnerables a shocks externos. Esto aumentará también nuestra dependencia a la inversión extranjera.
La falta de disciplina fiscal del país para contener la glotonería estatal va a incrementar la necesidad de más ingresos, y dado el embarrialado camino para un nuevo paquete de impuestos, se terminará dando vía tarifas de bienes y servicios.

Luis Alberto Muñoz