Miguel Angel Rodríguez

Miguel Angel Rodríguez

Enviar
Lunes 2 Marzo, 2015

Es difícil imaginar cuál habría sido la situación financiera nacional sin la Ley de Protección al Trabajador


Disyuntivas

15 años de la Ley de Protección al Trabajador

La semana pasada, Supen y los operadores de pensiones, con generosa participación del Sr. presidente Luis Guillermo Solís, de su ministro de Trabajo, Víctor Morales Mora, y personeros del Gobierno, celebramos el XV aniversario de la promulgación de la Ley de Protección al Trabajador,  LA REFORMA SOCIAL DE NUESTRO TIEMPO.
Desde la campaña de 1998 me aboqué a los temas de pensiones, cesantía, ahorro nacional y capitalización.
Ya para finales de 1999, venciendo no pocos obstáculos y anteponiendo el interés general a los intereses particulares, y como fruto predilecto de la Concertación Nacional que convoqué al día siguiente de ser electo, patronos, sindicatos, solidaristas y cooperativistas alcanzaron con el Gobierno un consenso sobre las reformas propuestas en esos campos. Luego, el proceso legislativo fue inusualmente expedito para una ley de esta magnitud, y el 24 de enero de 2000 se aprobó la Ley de Protección al Trabajador (LPT), que sancioné el 16 de febrero siguiente.
Su puesta en práctica no era fácil. Rodolfo Piza desde la Presidencia de la CCSS fue esencial para poner a funcionar el Sistema Centralizado de Recaudación, clave para tener un costo bajo en la operación del sistema.
La Supen, bajo las gestiones de Olivier Castro, Javier Cascante y Edgar Robles como superintendentes, ha sido valiosísima para la inscripción masiva de trabajadores y la regulación de las operadoras de pensiones. Y, claro, las operadoras de pensiones han sido actores fundamentales para que el sistema funcione.
Los dos fondos con los que opera la LPT ya el pasado setiembre significaban un 45% de todos los fondos de pensiones y sigue creciendo su participación. Desde su creación, la Ley ha significado un aumento de esos recursos de 13,6 puntos porcentuales del PIB, lo que es muy considerable.
Esto se ha dado sin que disminuya el aporte de los otros sistemas, que en conjunto han aumentado 3,1 puntos porcentuales del PIB, en su mayor parte por el crecimiento del sistema de capitalización colectiva del Magisterio Nacional.
Aun con los efectos adversos de la crisis financiera internacional de 2008, el ahorro nacional como proporción del ingreso disponible aumentó un 28,4% desde la vigencia de la Ley.
Es difícil imaginar cuál habría sido la situación financiera nacional sin la Ley de Protección al Trabajador que con sus recursos ha permitido al gobierno financiar su déficit financiero con el ahorro de los trabajadores por la inversión en bonos hechas por las operadoras.
Las cuentas individualizadas a nombre de los trabajadores no solo los protegen de la voracidad fiscal, sino que además —como desde un inicio se pretendió— crean una verdadera cultura de ahorro y conciencia de la riqueza del trabajador que con la LPT se va acumulando.
La Reforma Social de Nuestro Tiempo con su sistema de cuatro pilares para las pensiones: IVM, No Contributivo, Obligatorio Complementario y Voluntario y con su transformación de la cesantía para asegurar su pago a los trabajadores y eliminar su litigiosidad, ha sido de enorme beneficio para los trabajadores y para el país. Y aún mayores ventajas les brindará en el futuro.

Miguel Ángel Rodríguez

Expresidente de la República