“Regular la marihuana medicinal ayudaría a romper estigmas morales”​
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Desde 2013, Uruguay regula la producción y venta de la marihuana con la aprobación de la Ley de Regulación del Mercado de Marihuana.

La medida surgió a raíz de una problemática de salud pública y seguridad, estrechamente relacionada con el narcotráfico. Se estima que en ese país existen 175 mil consumidores de marihuana, que antes de la ley accedían a la droga a través de canales ilegales.
Había una contradicción: desde 1974 el uso de la marihuana era legal, pero estaba penalizada cualquier vía de acceso a la droga, algo similar a lo que pasa actualmente en Costa Rica.
En Uruguay hay 5.241 autocultivadores y 20 clubes de marihuana, según el Instituto de Regulación y Control del Cannabis (IRCCA).
Diego Pieri, miembro de la Fundación Proderechos de Uruguay, fue uno de los líderes activistas del movimiento en favor de la legalización en ese país, y conversó con La República acerca del mercado de la marihuana y cómo podría imitar Costa Rica el modelo uruguayo.
Aseguró que la legalización desplazó de manera importante el narcotráfico, se generaron empleos y ayudó a promover la investigación. A continuación un extracto de la entrevista con Pieri.

¿Cuál es el estado actual de la implementación de la ley sobre la regulación de la producción y venta de marihuana en Uruguay?

Un 41% de los usuarios de marihuana se provee principalmente de flores, según una encuesta del Instituto Nacional de Estadística realizada en 2014. Esto quiere decir que en ese año casi la mitad de los usuarios recurrían a vías 100% legales, o a lo que se llama mercado gris, en el que la marihuana se produce en forma legal probablemente por autocultivadores en sus hogares, y se vende o regala a otros usuarios.
Hay que aclarar que esta venta o suministro gratuito representa un delito, pero que es una forma mediante la cual se ha desplazado una parte importante del mercado negro de marihuana prensada que viene de Paraguay. Es casi seguro que el desplazamiento del narcotráfico este año sea mayor que el registrado en 2014.

¿Qué beneficios ha tenido el país desde la regulación del mercado de la marihuana?

Por un lado, el más importante, el desplazamiento del narcotráfico de marihuana mencionado anteriormente. Se generaron cientos de empleos formales entre clubes, “grow shops”, empresas licenciatarias del IRCCA, investigación y demás.
También, el hecho de que los políticos, los técnicos y la población en general puedan entender que la regulación de los mercados de drogas es la mejor forma de enfrentarlos, está comenzando a ser un beneficio muy importante.

El proyecto habla de que hubo una reforma moral, ¿cómo lograron cambiar la visión del país respecto a la droga en este aspecto?

Hubo un proceso de varias décadas de cambios en la forma en la cual la sociedad uruguaya ha entendido el problema. Pero tampoco es que ahora haya un cambio moral generalizado y consolidado. Si bien hay una mayoría en Uruguay que piensa que tienen que haber formas de acceso legal para la marihuana, la ley de regulación aprobada tiene amplio rechazo.
Los cambios han demorado décadas y el trabajo sostenido de organizaciones sociales, la academia y algunos actores políticos han sido catalizadores de un cambio que se iba a dar de todas formas y que se va a dar en algún momento en todo el mundo.

¿Cómo funcionan los clubes de marihuana? ¿Cree que han ayudado a borrar los estigmas que se tienen sobre la droga?

Los primeros y principales pasos para formar un club de cannabis son: la formación de un grupo de entre 15 y 45 personas, el constituirse como asociación civil sin fines de lucro, y conseguir un lugar para su sede donde se realizarán todas las actividades de cultivo, secado, acopio y distribución. Luego presentan su solicitud de registro en el IRCCA y ya pueden comenzar a cultivar mientras completan la aprobación final.
Los clubes han aportado a superar estigmas, ya que aproximadamente 1.000 usuarios utilizan esta vía, sin que esto genere problemas de seguridad. También han contribuido a derribar estigmas en los propietarios de los locales que se han alquilado para estos fines, así como en diferentes empresas que proveen insumos a los clubes.

¿Qué ventajas tiene la creación de un Instituto sobre Marihuana y Cáñamo? (Una de las mociones al proyecto de marihuana medicinal en Costa Rica eliminaría del texto original un instituto parecido)

Cada país tiene que buscar la forma más efectiva y eficiente si se decide a transitar una regulación integral del cannabis. En el caso de Uruguay, creo que fue la mejor opción más allá de que el IRCCA tuvo problemas en un principio de falta de recursos humanos y financieros.
También hay que evaluar si la regulación puede llevarse a cabo de mejor manera dentro de un ministerio u otro organismo ya existente, ya que a veces esto puede hacer que el funcionamiento sea aún más burocrático que en un organismo creado específicamente con este fin.

¿Qué podría imitar Costa Rica del proyecto de Uruguay?

Creo que el mayor ejemplo que Uruguay pude representar es que ha sido pragmático y valiente al regular en forma integral todos los aspectos relacionados al cannabis, y lo ha hecho de forma directa, sin buscar atajos como algunos modelos medicinales en Estados Unidos que sirven para el acceso recreativo.
Creo que Costa Rica, dadas sus condiciones socioeconómicas y políticas, debe animarse a dar el debate de la regulación del cannabis y buscar la mejor forma para llevarlo a cabo.

¿Es buena idea para Costa Rica legalizar primero el uso medicinal de la droga o debería pensar en regular el uso recreativo también?

Si no hay condiciones políticas y culturales para regular el uso recreativo, regular los usos medicinales puede ser un buen paso intermedio. La regulación medicinal puede permitir avances muy grandes en el tratamiento de una cantidad de dolencias, pero además puede ayudar a romper estigmas morales en general con respecto al uso de drogas.

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