Emilio Bruce

Emilio Bruce

Enviar
Viernes 28 Octubre, 2016

La construcción del país es como la crianza de una familia, demanda esfuerzo, constancia, capacidad y educación, demanda honestidad, ejemplo y trabajo duro. La construcción del país no es un asunto de solo ser sindicalista, profesor universitario o empresario exitoso. La construcción de un país demanda honradez, experiencia, formación, carácter e integridad. Costa Rica es compleja de gobernar. No es cualquiera el que lo hace. Cuando elegimos un presidente no deberíamos estar eligiendo al más simpático, al que hable más bonito o buscando al que salga mejor en las fotos. Debemos elegir a quien sepa y pueda gobernar en honradez y eficacia


Sinceramente

¡Grandes decisiones! Final
 

¿Cómo acabaremos con las colas en la Caja que tienen al pueblo insatisfecho? ¿Cómo destrabaremos la gobernabilidad del país? ¿Cómo lograremos que la justicia sea pronta y cumplida y la confianza en los tribunales se restablezca? ¿Cómo escogeremos un Fiscal General que sea legitimado por los costarricenses en su actuar? ¿A quién elegiremos para dirigirnos en esta gran crisis? ¿Dónde están esos hombres y mujeres patriotas, capaces, diestros y honestos que lograrán los cambios necesarios? Estas y muchas preguntas más similares nos hemos hecho los costarricenses una y mil veces.

La construcción del país es como la crianza de una familia, demanda esfuerzo, constancia, capacidad y educación, demanda honestidad, ejemplo y trabajo duro. La construcción del país no es un asunto de solo ser sindicalista, profesor universitario o empresario exitoso. La construcción de un país demanda honradez, experiencia, formación, carácter e integridad. Costa Rica es compleja de gobernar. No es cualquiera el que lo hace. Cuando elegimos un presidente no deberíamos estar eligiendo al más simpático, al que hable más bonito o buscando al que salga mejor en las fotos. Debemos elegir a quien sepa y pueda gobernar en honradez y eficacia.



Muchas veces hemos repetido que se gobierna en crisis a través del fuerte liderazgo. Que este se origina en la confianza y en la credibilidad. Que estas se basan en el trabajo y en la ejecutoria. El éxito refuerza el liderazgo. No es posible dirigir el país sin la confianza ni la credibilidad de los costarricenses. No es posible gobernar el país si no se tiene noción de cómo desempeñarse en el sector público. No es posible tener éxito sin personas de capacidad, de honestidad comprobada, trabajadoras y patriotas.

Gobernar un país no es cuestión de sacrificar la democracia y recurrir a un régimen autoritario disolviendo la Asamblea Legislativa. No es cuestión de poner a un presidente mandón a emitir decretos rompiendo con el estado de derecho. No se avanza retrocediendo. No es cuestión de prisa sino de calidad en lo hecho y consolidado. El tiempo y la maduración juegan un papel trascendental en el gobierno y en la construcción de un país. Gobernar implica, sobre la base de conocer los problemas y sus causas últimas, proponer soluciones capaces de atender aquellos y de ser aceptadas por los gobernados. Gobernar implica usar las leyes ya hechas y los recursos disponibles para hacer lo que se debe hacer. El país cuenta con estos hombres con capacidad y madurez, con conocimientos y con voluntad para hacer cosas extraordinarias.

¿Qué produce las colas en la Caja? Allí en esos orígenes se debe de actuar. ¿Por qué tenemos tan pocos especialistas? Pues a producirlos en mayores cantidades. ¿Es la institución una mala administradora de las cotizaciones de los asegurados? Pues a capacitar a nuevos administradores, a nuevas personas que revolucionen el modelo y la administración.

¿Cómo destrabaremos la gobernabilidad del país? Identificar las principales causas es sencillo. Dialogar para lograr entre todos los partidos construir los proyectos con equilibrio y respeto no es tan complejo.

¿Cómo lograremos que la justicia sea pronta y cumplida y la confianza en los tribunales se restablezca? ¿Cómo escogeremos un Fiscal General que sea legitimado por los costarricenses en su actuar? Las soluciones se construyen una a una. Lo más destructivo es linchar y pretender que luego tribunales y fiscalía coincidan con arbitrariedades, juicios políticos, impresiones, abusos callejeros y de algunos medios. Volvamos por nuestros fueros a la seriedad y a la serenidad.

Costa Rica entera espera con ansias las soluciones. El país rechaza el entrecruce de insultos y de insinuaciones. No se construye levantando cargos sin pruebas. Para ello basta el ejemplo del “Discurso de los 100 días”. Costa Rica entera perdió con él. Construyamos juntos, formemos mayorías que decidan. ¡Un paso al frente los útiles, los conocedores y los honestos. Costa Rica demanda de ustedes fidelidad y trabajo!

Emilio R. Bruce
Profesor
[email protected]