“En dos años cerraríamos la brecha digital entre estudiantes”
“Esperamos este 2017 cerrar con un 89% de estudiantes que tengan acceso a una computadora para mejorar su educación”, aseguró Leda Muñoz, directora ejecutiva de la Fundación Omar Dengo. Gerson Vargas/La República
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Dentro de dos años la Fundación Omar Dengo (FOD) prevé que se cierre por completo la brecha digital en los estudiantes de zonas urbanas, rurales e indígenas, gracias al Programa Nacional de Informática Educativa (Pronie) que desarrolla en alianza con el MEP.

Leda Muñoz, directora ejecutiva de la FOD, explicó a LA REPÚBLICA los retos que tendrán para completar la cobertura y la necesidad de capacitar a los educadores.

Además, la aspiración de llevar talleres de robótica a las aulas y dar armas a las personas con discapacidad para que puedan insertarse en el mercado laboral.

¿A cuántos estudiantes cubre el programa?

Cerramos a diciembre de 2016 con una cobertura de casi el 84% de los estudiantes que están participando en el programa, que tienen una oferta de cómo usar las tecnologías para aprender a desarrollar sus capacidades cognitivas en esta sociedad conectada digital.

¿Cuándo se llegaría a una cobertura completa?

Esperamos cerrar con un 89% de cobertura este año y para el próximo año alcanzar un 90%, e ir cerrando esa brecha digital y en unos dos años hablar del 100%. Es un esfuerzo enorme porque estamos llegando a escuelas más rurales, más distantes.

¿Ha costado llegar a esas zonas?

Por ejemplo, del conjunto de territorios indígenas donde estamos trabajando para llevar tecnologías y capacitar al docente, había unas 22 zonas que no tenían electricidad en su comunidad. Entonces hay que empezar con problemas mucho más primarios.

¿Qué se hace en esos casos para no excluir a esos territorios?

Llevamos una solución de paneles solares que ya se están instalando. No podemos castigar doblemente a comunidades lejanas pensado en que como no tienen electricidad no les llevamos el equipo. Esto, aunque a veces se trata de zonas a las que se llega tras siete horas a caballo y cuentan solo con seis estudiantes, y la aguja de nuestra cobertura apenas se mueve, pero para esos alumnos cambió la vida.

¿Por qué es importante reducir la brecha tecnológica?

La sociedad digital en la que vivimos no espera a nadie. Si ellos no aprenden a trabajar con tecnologías y a sacarles provecho, una posibilidad es que cuando llegue la tecnología a su comunidad, sean buenos consumidores pero pasivos y no las empleen en la Costa Rica que queremos, que produzca, que crea y que más bien se anticipa y da a la sociedad.

¿De dónde salen los fondos?

El escenario de más impacto social con el que trabajamos es la alianza con el MEP. Con fondos del Ministerio compramos computadoras y de ahí en adelante todo el trabajo es nuestro: cómo las configuramos, cómo les ponemos recursos didácticos, cómo capacitar al docente, cómo garantizamos que ese centro educativo de ahí en adelante tenga el soporte técnico para cuando la computadora no funcione se les arregle o hay que cambiarla porque la vida útil de el equipo acabó.

¿Cuáles son los retos?

Lograr una capacitación al docente que permita el mejor aprovechamiento de esas tecnologías. En su formación inicial el educador no recibe ese entrenamiento y nos toca estar capacitando constantemente. El segundo reto depende de otros actores y es lograr que los centros educativos tengan conectividad como merecen, un ancho de banda suficiente para que puedan trabajar miles de alumnos y que no puede ser el que usted tiene en su casa.

¿Están los educadores anuentes a recibir capacitación?

Se interesan muchísimo pero faltan facilidades para esa capacitación. Por ejemplo, sacar al docente del salón de clase para que pueda entrenarse es muy difícil, cada vez hay más restricciones. Tenemos una oferta virtual para hacerlo, y en la que el año pasado ofrecimos más de 47 cursos que se repitieron porque hay listas de espera; pero no les llegan a todos porque no tienen buena conectividad.

Además de llevar tecnologías, impulsan la robótica en las aulas, ¿cómo está ese proceso?

La robótica atrae pero es muy cara, aunque es lo que acerca a nuestros estudiantes a las ingenierías y tecnologías. Estamos diseñando una propuesta para sétimo y octavo año, de manera que todos los estudiantes del país reciban robótica por lo menos en un año. Trabajamos con el instituto Innova como incubadora de proyectos, ellos hacen el proceso de diseño, de investigación, pilotean si se puede implementar o no. Una vez que la idea tiene forma la llevaremos a las escuelas y colegios.

También trabajan con población con discapacidad, ¿en qué ayuda la FOD a Empléate Inclusivo?

Los beneficiarios han pasado ocho meses y vemos que se desenvuelven bien: primero no hablaban y ahora pueden desarmar una computadora, volver a armarla, hacer una llamada con un cliente, cosas que para usted y para mí son muy sencillas; pero gracias a ese ejercicio de la tecnología se les facilita el desarrollo de capacidades. En este momento tienen un cartón que los certifica y pueden decir: Yo les puedo dar soporte a sus máquinas. Ojalá la empresa privada responda y digan: Yo puedo abrir espacio para contratar estas personas.

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