“Debemos promover las ciencias como una carrera viable para las mujeres”
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La científica costarricense Sonya Collier, radicada en Estados Unidos hace más de ocho años, ha trabajado en empresas multinacionales como Boeing, Microcosm y SpaceX aportando su conocimiento y está por convertirse en parte del equipo de la organización estatal California Air ResourcesBoard, la cual controla las emisiones del sector de transporte y energía para mantener la calidad del aire a niveles que benefician la salud pública.

LA REPÚBLICA conversó con la profesional para conocer su trayectoria y cuáles son sus recomendaciones para reforzar la participación de la mujer en ciencia y tecnología.

¿Cómo nació la pasión por la ciencia? ¿Dónde comenzó sus estudios? ¿Cuáles títulos ha obtenido?
Desde niña me fascinó la astronomía. Mis padres me compraron libros sobre el tema y un telescopio. Podía ver la Luna y sus cráteres en gran detalle. Durante vacaciones, íbamos a Playas del Coco. Mi papá tenía una finca que bordeaba el monte y había contacto con la vida silvestre.
Durante mi adolescencia, empecé a bucear y saqué mi licencia de “divemaster” a los 18 años.
Quería emprender la exploración espacial. Busqué ingeniería aeroespacial en universidades estadounidenses. Me aceptaron con beca parcial en la Universidad del Sur de California (USC-University of Southern California). Durante mi bachillerato y maestría, trabajé como pasante/becaria en Boeing, Microcosm y SpaceX. Luego decidí sacar mi doctorado en un tema más cercano al medio ambiente.
Todavía podía utilizar los conocimientos y destrezas adquiridos durante mi carrera como ingeniera aeroespacial, pero con un énfasis en la medición de la contaminación del aire, especialmente las micropartículas.
Diseñé y construí un espectrómetro de masas capaz de medir la composición química de las partículas separándolas por su tamaño. Esto es importante porque su tamaño determina la penetración de las mismas en nuestro sistema pulmonar. Finalmente terminé mi tesis y me gradué con doctorado de la Universidad del Sur de California en 2009.

¿De cuáles proyectos ha formado parte como investigadora en la Universidad de California, Davis?
La mayoría de mi tiempo en Davis se ha enfocado en hacer investigaciones sobre la composición química de las micropartículas usando un aparato comercial llamado Aerosol MassSpectrometer o AMS. He formado parte de varios proyectos, medí las partículas que forman parte de las emisiones de vehículos personales.

También llevamos el AMS al pico de una montaña en Oregón y medimos la contaminación transportada a larga distancia en corrientes de aire por los incendios forestales. En el laboratorio he diseñado varios aparatos nuevos, adaptamos una metodología madura llamada “electrospray” para formar micropartículas de tamaño controlado. Este aparato se está usando actualmente con el instrumento AMS, lo cual amplía su utilización a otras áreas de interés e investigación.

¿Qué proyectos se encuentra realizando en este momento?
Estoy en medio de una transición laboral, a una etapa nueva de mi carrera. Acabo de aceptar una nueva posición con la organización estatal California Air ResourcesBoard, la cual controla las emisiones del sector de transporte y energía y mantiene la calidad del aire a niveles que benefician la salud pública.
Es una gran oportunidad para mí poder trabajar en una organización que usa la ciencia de manera muy directa para mejorar la vida de los ciudadanos. Por el momento estoy terminando proyectos en mi puesto corriente y entrenando a estudiantes.

¿Cuál ha sido el mayor éxito de su carrera hasta el día de hoy?
Simplemente llegar a este nivel y diseminar mi trabajo en el mundo científico; ha sido un privilegio y un gran honor. La oferta hecha por ARB también es un gran reconocimiento y estoy muy emocionada porque voy a aportar mi esfuerzo al mejoramiento de nuestro medio ambiente en California. Hay grandes influencias en la política de Estados Unidos tratando de involucionar el gran progreso hecho aquí desde los años 70, cuando se pasó por primera vez la ley llamada Clean Air Act.

¿Piensa que se necesitan más mujeres en el área de ciencias y tecnología? ¿Por qué?
Absolutamente, creo que si no usamos todos los recursos disponibles no vamos a enfrentar los enormes retos con los cuales nos enfrentamos actualmente y los que faltan por venir. Pero también hay que reconocer que las mujeres han estado aportando a las ciencias hace más de 100 años, hay científicas muy destacadas con descubrimientos sumamente importantes para la humanidad, pero que no recibieron el crédito y la fama merecida.

¿Qué se debe hacer para promover una mayor participación del género en estas áreas?
Tenemos que alentar la curiosidad en las niñas y promover las ciencias como una carrera viable. Hay que brindar más apoyo a las mujeres y otras minorías que están comenzando a emprender en estas carreras.
A pesar de que muchas mujeres estén participando en las ciencias, los puestos de alto nivel están dominados por hombres. Especialmente en la esfera académica, muchas mujeres sienten que tienen que escoger entre su vida personal y su carrera, pero con más apoyo creo que se puede superar esto.
También incluyendo a mujeres de alto nivel en los comités que escogen recipientes de honores o puestos académicos, podría ayudar a promover una mayor participación. Aun así, lo más importante es que tenemos que seguir la discusión y debate sobre nuestros prejuicios. Porque todos tenemos prejuicios, aunque sean invisibles, y necesitamos enfrentarnos con ellos, no solo en las ciencias sino en todos los aspectos de nuestra sociedad.

¿Cuál es el consejo que les da a las jóvenes que aún no se deciden, pero que valoran convertirse en profesionales en esta área?
No dejar de creer que pueden alcanzar sus metas. Que la persona de a la par, aunque parezca tener mucha confianza, también tiene sus momentos de incertidumbre. Que el esfuerzo y las horas largas valen la pena si de verdad es su pasión ser científica.

¿Piensa que existe discriminación hacia las mujeres en este campo?
Claro que sí. En mis propias lecturas sobre el tema he encontrado varios estudios científicos que sugieren que los prejuicios, y no factores externos, limitan la participación de las mujeres en las ciencias. Recientemente, han ocurrido varios incidentes de alto perfil de discriminación sexual por parte de profesores masculinos hacia estudiantes femeninas.
El machismo, igual que el racismo, no desaparece solo porque tenemos leyes que supuestamente nos protegen. Tenemos que eliminar estos prejuicios de nuestra cultura y esto empieza en nuestras propias familias con la educación de las nuevas generaciones. Personalmente, sentí que tenía que demostrarles a los demás mi capacidad, sobre todo durante mi bachillerato. Era obvio que mis compañeros asumían que necesitaría más ayuda, por más que eran ellos los mediocres. Al final, me gradué con honores de mi bachillerato. Lo importante es seguir adelante y encontrar apoyo donde uno pueda.

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