La gestión de los neumáticos se ha convertido en un elemento relevante para la eficiencia y rentabilidad de las flotillas, debido a su incidencia en variables como la seguridad, el consumo de combustible, el mantenimiento, la disponibilidad de los vehículos y la continuidad de las operaciones.
Una presión incorrecta, un desgaste irregular o una selección que no responda a las características de cada recorrido pueden reducir la vida útil de una llanta y generar mantenimientos o salidas de operación no planificadas.
Por ello, Bridgestone trabaja con soluciones de movilidad que utilizan información de los neumáticos para ayudar a las empresas a comprender mejor sus operaciones y optimizar sus costos.
A través de neumáticos inteligentes, análisis avanzado de datos y herramientas digitales, los operadores pueden obtener información para optimizar el uso de sus vehículos, mejorar los tiempos de actividad, controlar costos y fortalecer la seguridad.
El monitoreo de las condiciones de los neumáticos permite identificar señales relacionadas con el desempeño de una flotilla, como la presión, que puede influir en el desgaste y el funcionamiento de la llanta, mientras que patrones de desgaste irregular pueden alertar sobre necesidades de alineación, balanceo u otras condiciones del vehículo.
Reencauche para extender la vida útil de las llantas
Una de las variables que permite medir este aprovechamiento es el costo por kilómetro, indicador que ayuda a determinar cuánto valor genera la inversión durante la vida útil de la llanta.
En este análisis, un precio inicial más alto puede resultar rentable si el producto ofrece mayor durabilidad y permite extender su utilización mediante el reencauche.
Un ejemplo es Bandag, la solución de reencauche de Bridgestone para flotillas, que puede disminuir en un 30 % el costo por kilómetro recorrido en comparación con utilizar únicamente llantas nuevas, al permitir aprovechar la estructura original de una llanta que se encuentre en condiciones óptimas para ser reencauchada.
La durabilidad, el desgaste uniforme y la posibilidad de renovar la carcasa permiten aprovechar mejor la inversión y reducir la necesidad de reemplazos prematuros.
Bridgestone ha identificado que las flotas con menores costos operativos utilizan, en promedio, más de 2,5 reencauches por cada llanta.
Por esa razón, la compañía ha reforzado la tecnología de sus productos para que sus neumáticos puedan ser reencauchados más de una vez, siempre que cumplan con las condiciones técnicas necesarias.
La combinación de una carcasa Bridgestone y el proceso de reencauche Bandag permite aprovechar el activo durante múltiples ciclos de vida, con el objetivo de maximizar su rendimiento y contribuir a la rentabilidad de la operación.
Rendimiento como criterio de inversión
Los neumáticos también tienen relación con el consumo de combustible. Cuando una llanta rueda, se genera resistencia y parte de la energía se pierde en forma de calor, por lo que el vehículo requiere energía adicional para compensarla y mantenerse en movimiento.
Por ello, Bridgestone desarrolla tecnologías orientadas a reducir la resistencia a la rodadura, un factor que puede contribuir a un uso más eficiente del combustible.
Sin embargo, el producto constituye solo una parte de la ecuación, ya que, combinado con una presión adecuada y un mantenimiento apropiado, puede aumentar su eficiencia y durabilidad.
A su vez, los propietarios deben evaluar factores como el tipo de recorrido que realiza el vehículo, si transita largas distancias por carretera o realiza múltiples entregas urbanas, si transporta cargas pesadas o si circula regularmente por condiciones más exigentes.
También debe considerarse la posición que ocupa cada neumático dentro del vehículo, ya que las llantas destinadas a dirección, tracción y remolque requieren características específicas de diseño y desempeño.
Una visión más amplia del neumático
Esta perspectiva ha impulsado la evolución de Bridgestone, que ha ampliado su enfoque más allá de la manufactura de llantas para desarrollar soluciones de movilidad y tecnologías basadas en datos que respondan a las necesidades de las operaciones actuales.
Bajo este enfoque, la gestión de los neumáticos implica no esperar hasta el momento del reemplazo, sino administrarlos durante todo su ciclo de vida.
Esto incluye seleccionar el producto adecuado, realizar mantenimiento, monitorear su condición, aprovechar la carcasa cuando sea técnicamente viable y tomar decisiones con base en las condiciones de cada operación.
Para las flotillas, el análisis debe considerar diferentes variables de manera conjunta, entre ellas el costo por kilómetro, el kilometraje obtenido, el consumo de combustible, la frecuencia de mantenimiento, la presión, los patrones de desgaste, el tiempo de inactividad y la capacidad de renovado de las carcasas.
Esta visión adquiere especial relevancia en Costa Rica para sectores altamente dependientes del transporte, como la agroexportación, el comercio hacia los puertos de Limón y Caldera y el transporte de pasajeros, donde el uso intensivo de los vehículos hace que aprovechar mejor cada llanta pueda tener un impacto en los costos operativos.
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