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¡Y volvió a rugir!
Tiger Woods ganó un torneo después de dos años de sequía

Era el hoyo 18 del Club Campestre Sherwood, en California, la expectativa era total. Tiger Woods estaba ante un putt de casi 2 metros que lo llevaría a la victoria o lo enviaba directamente al desempate ante Zack Johnson.
Y la bola llevó el camino perfecto… Perfecto hasta descansar en el agujero. Woods celebró con rabia, apretando el puño y fundiéndose en un abrazo con su caddie Joe Lacav. No era para menos. Fue la celebración de un triunfo largamente esperado. El “Tigre” volvía a rugir.
Triunfando como en sus mejores tiempos, el ex número uno del mundo firmó una tarjeta de 69 golpes para un total de 278 impactos en el Chevron World Challenge, donde es anfitrión.
“Se siente muy bien”, dijo Woods, que no ganaba desde el 15 de noviembre de 2009 en el Masters de Australia. Una espera de 749 días y 26 torneos oficiales alrededor del mundo sin conocer la victoria.
“Zach puso mucha presión sobre mí, pero al final conseguí hacer dos buenos putts”, reconoció.
Woods había logrado un birdie también en el 17 para lograr empatar, mostrando que tiene el aplomo y la garra de otros tiempos.
A lo largo del recorrido además había realizado tres birdies más (2, 10 y 11) y dos bogeys (8 y 12), no dejándose llevar por la ansiedad de ganar.
El segundo puesto fue para Johnson, ganador del Masters de Augusta 2007, que terminó con 71 (-1) y a un golpe del campeón. Mientras que el inglés Paul Casey con 283 impactos fue tercero.
“Tiger puede tener una larga carrera”, dijo Casey cuando terminó. “Quizás en diez años miremos atrás y nos olvidemos de lo que sucedió en los últimos dos años”.
Tiger, de 35 años, ganó el certamen por quinta vez luego de hacerlo en 2001, 2004, 2006, 2007 y este año. Ocupó la segunda posición en 2000, 2002, 2003 y 2010. No asistió en 2008 por estar lesionado de la rodilla.
Hace un año había dejado ir la victoria de manera sorprendente, perdiendo cuatro golpes de ventaja y perdiendo en el primer hoyo de desempate ante Graeme McDowell. Ayer no quiso dejar nada al azar y terminó como todo un maestro.
Sin duda el triunfo en la Copa Presidente, donde Woods dio el punto de la victoria para Estados Unidos, y este triunfo de ayer le permiten al californiano retomar la confianza y cerrar mejor de lo que pudo esperar el año.
Así llegó el título número 83 para Woods y un premio de $1,2 millones que, como siempre lo ha hecho, será donado a su Fundación.
Y el “Tigre” volvió a rugir. ¿Será este su renacer?

Dinia Vargas
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