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Jueves 7 Agosto, 2014

El mundo continúa avanzando y la pobreza, el desempleo y la competitividad de Costa Rica no pueden esperar


¿Y el norte de Costa Rica?

El pasado mes de abril escribí por este mismo medio una columna titulada: “El norte que Costa Rica necesita”, y a la fecha me siento con mayor preocupación sobre la situación que nuestro país enfrenta; diversos temas de competitividad, pobreza, gobernanza, entre otros, no los estamos atacando.
Por el contrario nos encontramos con muchas contradicciones, con actores políticos que atacaron con vehemencia tratados de libre comercio, y que hoy buscan inversión extranjera directa, con cacerías institucionales como si estuviesen en la Asamblea Legislativa y no en el Poder Ejecutivo.
El buen gobierno definido por Luis Alberto Cordero como: los conceptos que trascienden la simple elección democrática de los gobernantes, para abarcar, entre otros aspectos, la administración eficiente y eficaz, la transparencia y rendición de cuentas al pueblo, y la probidad en la gestión pública, nos lleva a meditar sobre la actuación de nuestros gobernantes en su poco tiempo en el poder.
A casi 100 días de ser presidente no me parece muy correcto agregar adjetivos a la administración de don Luis Guillermo, pero, sí tengo más preocupación debido a que no vislumbro una agenda definida por parte del Poder Ejecutivo. Solamente se han visto acciones simbólicas hacia temas específicos, como bombero que apaga conatos de incendios (como por ejemplo el precio de los combustibles, violencia familiar, inversión extranjera directa) y no como gobernante que administre la función pública con objetivos claros.
Sin lugar a duda la agenda pública está conformada por coyunturas de la sociedad (como el desempeño de la selección nacional de fútbol), por los actores políticos, los medios de comunicación, entre otros, y es ahí donde radica que las acciones del gobierno deben ser proactivas para definir la agenda en los temas que Costa Rica necesita.
Es momento de utilizar el sistema semipresidencialista, negociar una agenda entre el Ejecutivo y el Legislativo utilizando su bancada oficialista en Cuesta de Moras para atacar los temas en que nos estamos quedando rezagados desde hace una década o más.
El norte que Costa Rica necesita se puede definir desde casa presidencial, y de ahí en adelante el Poder Legislativo y la oposición extraparlamentaria sabrán si la aceptarán o no, pero es momento de proponer acciones y no más comisiones que nos llevan mucho tiempo, no más prórrogas para con los actores internacionales.
El mundo continúa avanzando y la pobreza, el desempleo, y la competitividad de Costa Rica no pueden esperar a que nuestros gobernantes aprendan sus funciones dentro del principio de legalidad.


Leonardo Brenes Muñoz
Relaciones Internacionales