Arnoldo Mora

Arnoldo Mora

Enviar
Viernes 19 Abril, 2013

Especial atención merece el intento de construir el socialismo latinoamericano, uno basado en el triunfo de la guerrilla (Cuba) y el otro por elecciones según las reglas de la democracia liberal (Chile, 1970.)


Venezuela: laboratorio de nuestra América

La historia de lo que Martí llamaba “Nuestra América”, está jalonada de períodos muy definidos que corresponden a diversos países, cada uno de los cuales enriquece nuestro pensamiento y nuestro legado con lo que Ortega y Gasset llamaba “generaciones”.
En concreto, en Venezuela la generación de la Independencia fue la más brillante pues marcó el destino histórico de nuestros pueblos.
Estos nombres ilustres fueron, tanto hombres de acción como de pensamiento. Me refiero a Francisco de Miranda, al maestro Simón Rodríguez, a Andrés Bello y, por supuesto, al Libertador Simón Bolívar.
Su legado marcó el primer siglo de nuestra vida republicana. Correspondería a Cuba y a Chile darnos la generación que daría el salto al siglo XX, Cuba con Martí y los próceres de la Guerra de Independencia; y Chile con la generación de pensadores surgidos de la Universidad fundada por Bello (1843), la primera universidad que se forja dentro de una concepción latinoamericanista.
De ahí salen los filósofos que, en torno al Presidente Balmaceda, crearon el pensamiento social de América Latina, como Vitorino Lastarria. Fue en esa universidad que se formó a principios de siglo, nuestro insigne maestro Joaquín García Monge.
En la primera mitad del siglo XX sería México quien escenificaría la primera revolución social del siglo (1910), acompañada de una inigualable cosecha de maestros del ensayo (Alfonso Reyes, Antonio Caso, José Vasconcelos) y de las artes plásticas.
La segunda mitad del siglo XX verá crecer el marxismo, tanto revolucionario (Cuba) como filosófico (filósofos españoles republicanos).
Pero especial atención merece el intento de construir el socialismo latinoamericano, uno basado en el triunfo de la guerrilla (Cuba) y el otro por elecciones según las reglas de la democracia liberal (Chile, 1970.)
La Unidad Popular de Allende fue aplastada en una orgía de sangre y horror por la versión latinoamericana del fascismo, que se extendió a los países vecinos con el eufemismo de “regímenes de seguridad nacional”.
El retorno a la democracia política se dio gracias a la inclaudicable lucha de nuestros pueblos.
Este somero recorrido por nuestra historia podría ser útil para entender lo que desde 1998 se da en la patria del Libertador. Chávez inaugura el siglo XXI liderando “La revolución bolivariana”, que divide en dos fases: la política y la social.
La primera se dio con la temprana promulgación de la Constitución que puso las bases legales de una democracia directa, participativa y popular. Con el posterior decreto de la reforma agraria Chávez lanza la revolución social. Gracias a la nacionalización del petróleo, Chávez llevó a cabo una distribución de recursos que sustentara una política social que llegó a amplios sectores tradicionalmente marginados.
El motor de esa impresionante “revolución” tuvo como incansable motor al carismático Presidente Chávez, cuyo liderazgo se extendió a toda la región …y más allá. Pero el carisma siempre es personal; por lo que el mayor reto del chavismo es ahora perpetuar su legado sin él.

Arnoldo Mora