Vladimir de la Cruz

Vladimir de la Cruz

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Miércoles 1 Febrero, 2012


PIZARRON
¿Vacío político?

No hay vacío político en el país, ni condiciones de que ese supuesto vacío pueda evitar que el gobierno llegue a su final, como he oído decir e insinuar un posible golpe de Estado en ciernes.
Si hay un país que es gobernado es Costa Rica. Siempre ha sido gobernado. Incluso, se puede afirmar que inteligentemente gobernado. La guerra civil del 48 no fue por falta de gobierno, ni por vacío político. Fue por contradicciones profundas relacionadas con el desarrollo político que se les estaba imprimiendo al Estado y a la sociedad costarricense y por quienes se oponían al mismo. Y, situaciones sociales convulsivas como la invasión de 1955, las luchas contra la ALCOA, el Combo del ICE, el TLC con Estados Unidos, o grandes movimientos populares como las huelgas magisteriales y otras, siempre han tenido una salida institucional, una negociación o una aceptación formal de su resultado.
Los mismos resultados electorales cada cuatro años terminan en fiesta de aceptación nacional el mismo día de las elecciones al cerrarse las urnas. Ni siquiera en 2006 cuando los resultados entre el Partido Liberación Nacional (PLN) y Acción Ciudadana (PAC) se acercaron en centésimas cuestionadas, provocaron una crisis que tuviera un desenlace diferente.

Cuando la discusión del TLC se resolvió con el referéndum menos de dos años después la sociedad dividida, que se expresaba casi en un 50% en el NO o el SI, fue a las urnas dándole al PLN casi el 50% del electorado, y a todos los demás partidos la mitad de los votos obtenidos por Laura Chinchilla, que significaba también un reconocimiento de mérito al gobierno de Oscar Arias y su candidata.
El país goza de gran gobernabilidad política que se expresa, en primer lugar, en el funcionamiento de sus instituciones políticas, los Poderes del Estado, el Ejecutivo, sus ministerios e instituciones, el Legislativo, el Judicial, el TSE, la Procuraduría y la Contraloría General de la República y las existentes Defensorías de los Habitantes.
En segundo lugar, por el funcionamiento de instituciones, como las universidades públicas y la iglesia Católica, y algunas otras cristianas, que han asumido un papel protagónico en la discusión de temas nacionales.
En tercer lugar, por la existencia de un amplio espectro de partidos políticos en la Asamblea Legislativa y fuera de ella en escala cantonal.
En cuarto lugar por la existencia de organizaciones sindicales y sociales que tienen expresión real y eco en diferentes sectores, que en ocasiones hacen sentir sus puntos de vista más allá de la propia fuerza que representan.
En quinto lugar por el papel especial y extraordinario que tienen los medios de comunicación, que en muchas ocasiones han sustituido en el control político nacional a quienes por su naturaleza deberían haberlo cumplido, y por el espacio que en sus páginas dan, a distintos puntos de vista de pensamiento de manera amplia.
En sexto lugar porque el país goza de un Estado de Derecho real y eficiente donde las autoridades públicas, y el Poder Ejecutivo se someten a las leyes y su pública obediencia y observancia, y a un mayor ejercicio de libertades y derechos por los ciudadanos.

Vladimir de la Cruz