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Urge volver a sembrar


La escasez actual de granos básicos en el mundo hizo sonar la alarma que puso en movimiento diversas estrategias en algunos países y empresas, para contrarrestar los efectos de esta caída en la oferta de dichos alimentos.
Por ejemplo, Vietnam, segundo exportador de arroz en el mundo, acordó limitar la venta del grano; Brasil está considerando cerrar la exportación de maíz; en Reino Unido solo se venden dos sacos de arroz por cliente, y la cadena de supermercados Wal-Mart limitó el miércoles pasado la venta de este cereal a cuatro sacos por persona.
Estas reacciones han disparado el precio de los granos y las proyecciones no son nada halagüeñas, al punto de que la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación alerta sobre la hambruna que empieza a desatar la escasez de alimentos que actualmente afecta a unos 50 países.
Ante este panorama, en Costa Rica la única medida adoptada es la declaratoria de desabasto que permitirá importar granos, pero esto expone al país a la posible especulación o fuerte aumento en los precios.
No existen políticas a mediano y largo plazo que, mediante la reactivación de la producción nacional, garanticen el abastecimiento permanente a precio razonable, eliminando los riesgos de la dependencia externa.
La escasez mundial de granos se origina en múltiples factores como el cambio climático, reservas reducidas, mayor consumo de carne y leche en países con economías emergentes, aumento en la producción de biocombustibles, elevados costos de energía y transporte y desastres naturales.
Todo esto lleva a concluir que el problema se mantendrá y podrá aumentar. Por esto es urgente la toma de decisiones para una vuelta a la tierra, en el sentido de revertir la situación en la que entró el país debido a equivocadas políticas que, desde afuera, recomendaron hace algunos años la importación de granos en vez de producirlos.
Esa medida, que no significó mejores precios para los consumidores, llevó a la desaparición de miles de hectáreas sembradas que, destinadas a otros fines, hoy han dejado incluso de ser tierras aptas, por ejemplo, para el arroz.
No obstante, pueden desarrollarse acciones que garanticen los alimentos, como estrenar la Banca de Desarrollo con un plan de estímulos para ese fin, que a la vez genere empleos en regiones deprimidas económicamente, y garantizar a los agricultores los seguros que requieren para acceder a créditos bancarios, entre otras.
Sin embargo, estas acciones revisten carácter de urgencia ya que la sola autorización para realizar importaciones que provean al país de granos por un tiempo, no significa una solución al posible disparo de precios que se avecina.
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