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Jueves 12 Agosto, 2010

Una economía sana al servicio del ser humano

La política económica debe tener un enfoque humano pues constituye la acción del Estado en cuatro ámbitos fundamentales del quehacer nacional: gestionando una moneda sana y estable, a través de políticas monetarias, cambiarias, financieras y regulatorias de los mercados financieros y de valores; gestionando una fuerza de trabajo con buenos salarios, educación, capacitación, salud, acceso a vivienda y a esparcimiento, arte y cultura; gestionando además la infraestructura pública que abarca aspectos tan amplios como la construcción de caminos, acarreo de productos, aeropuertos y puertos que permitan abaratar costos, en fin fortaleciendo la estructura que sostiene el andamiaje del movimiento económico nacional; finalmente, gestionando sobre el medio ambiente para que todo se ejecute en armonía con la naturaleza.
Nuestro país tiene un reto enorme en el campo económico asociado al incremento de la competitividad sistémica; no podemos pretender desarrollarnos únicamente a través del mercado interno, y no podemos descuidar, por tanto, las oportunidades que el mercado internacional nos ofrece.
Esa competitividad sistémica no es solamente un problema de tramitología, o de administración de los tratados sino que además, pasa por garantizar una mano de obra bien formada, bien capacitada; una fuerza de trabajo bien alimentada, bien cuidada, con acceso a los servicios sociales.
Pasa por tener instituciones sólidas, un sistema judicial independiente, seguridad ciudadana… En fin, constituye, por así decirlo, un panorama integral de lo que debe ser el desarrollo nacional, donde los elementos económicos y sociales están incorporados como una sola visión, para volver productivo este país en condiciones justas y equitativas. El ser humano es pues, el centro del desarrollo.
Algunos estimados compañeros en el Plenario legislativo nos reclaman que los liberacionistas estamos concentrados en una agenda económica y que no estamos haciendo esfuerzos por el desarrollo social. Entiendo su preocupación, pero es preciso tener muy claro que si una economía está enferma no va a tener capacidad de atender lo que llamamos política social. Si padece de inflación, de devaluaciones fuertes, de fragilidades monetarias o fiscales, no vamos a tener capacidad de generar los recursos ni las oportunidades para dar empleo a los miles de ciudadanos, que todos los años se incorporan al mercado laboral.
El préstamo para inversión en infraestructura vial con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) que hemos aprobado en la Asamblea Legislativa, sin duda ayuda a esta visión. Llevaremos desarrollo a zonas en las que habrá inversión para crear empleos y oportunidades de trabajo a muchas pequeñas empresas que van a surtir servicios, pero además, vamos a crear condiciones para que las mercancías fluyan a costos más bajos, a tiempos menores; bajaremos los costos de transacción y eso permitirá poner un granito de arena en la línea de la mejora competitiva del país.
Esa inversión directa que el Estado hará por medio de dichos recursos traerá beneficios a muchas comunidades y a Costa Rica, certeras posibilidades de incorporarnos inteligentemente en la economía internacional.
Préstamos de la naturaleza de los que hemos aprobado, no nos deben preocupar porque se pagan solos al ayudar a crear riqueza nacional.
Por supuesto, gran parte de la riqueza que en los próximos años se va a generar con estas inversiones, tiene que ser redistribuida a través de la política económica, en procura de una sociedad más desarrollada pero al mismo tiempo más justa.

Diputado Guillermo Zúñiga Chávez
Ex ministro de Hacienda