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Martes 17 Agosto, 2010

Una casualidad desastrosa e inoportuna

Sorprende escuchar reiterativamente que fue “una casualidad” la que está definiendo el futuro del emplazamiento de la Asamblea Legislativa. A mi juicio, esto demuestra la nula planificación que se aplica en estas decisiones. En un tema tan serio, una inversión tan grande y pensando a largo plazo, ¿no creen ustedes que no debería ser “una casualidad” la que indique el camino a seguir?
¿Les parece normal que la calidad del ambiente de trabajo, de los servicios paralelos necesarios, de la agilidad en el desplazamiento dentro del edificio (ver ICE – ascensores), en fin una larga lista de etcéteras, deberían estudiarse de antemano y con seriedad y esto para no comentar los desaciertos en otros temas que ya han sido ampliamente analizados en numerosos artículos publicados por la prensa y no tomar la primera opción por fácil, inmediata y precisamente casual?
¿Es que no existe una comisión encargada de decidir estos temas en permanencia (en la Asamblea) y que tengan claro tanto el programa como la capacidad de la Asamblea Legislativa para incurrir en estos gastos mal orientados? Hace años se realizó un concurso arquitectónico al cual se debería recurrir nuevamente para dejar en manos de un profesional este tema y no improvisar y salir del paso con la solución “a la carta”. ¿Por qué y para qué se perdieron tiempo y dinero en su realización, con jurado internacional? Será que hay intereses especulativos de alguien involucrado en la decisión?
Con todo respeto, ruego a los señores diputados que tengan más visión, que analicen el tema en la justa medida y no con la inmediatez de siempre, que vean este asunto como una oportunidad de mejorar la capital, hacerla más atractiva y competitiva. Como profesional involucrada seria y permanentemente en los temas urbanos, me invade una desazón sin precedentes, porque si la gente educada y con capacidad de decisión se toma a la ligera y “por casualidad” una decisión tan importante, me hago la pregunta: ¿Hacer ciudad? ¿Para quién?
Los paseos peatonales, el ensanchamiento y mejora de aceras, el cableado subterráneo, y otras mejoras pensadas para la gente que trabaja y habita en la capital, pasarán a ser el territorio definitivo de los vendedores ambulantes e ilegales, del hampa para que se den de cuchilladas y balazos en campo abierto y mejorado, para drogadictos y vagabundos que harán sus necesidades y tendrán un amplio dormitorio, y los y las señoritas nocturnas que pasearán orondas sus humanidades cada vez más descubiertas para que las descuarticen y desparramen sus trozos en un bulevar. Tal vez, por lo menos ellos pensarán que están en París…
Repito: ¿puede “una casualidad” definir el futuro de la capital?

Jimena Ugarte
Arquitecta
Instituto de Arquitectura Tropical – Proyecto Urbano San José Posible