Eduardo Rodríguez, chef y propietario de Restaurante Casa Azul, quiso hacer un tributo a la herencia española de su padre. Gerson Vargas/La República

Fue entonces cuando volvió su mirada a los rincones de San Luis de Santo Domingo de Heredia y abrió Casa Azul. De eso ya una década atrás.

El chef decidió hacer un tributo a la herencia española de su padre y de ese país europeo tomó la mayor inspiración para sus platillos. Eso sí, el aseguró que también tiene el toque tico en cada preparación.

“Aquí logré cocinar con leña, darle mi toque personal y cambiar de una cocina masiva a algo más bien rústico a base de hierbas, ajo, aceite de oliva y pimentones. Se trata de cocinar lo más sano para los clientes”, afirmó Rodríguez.

Tal vez por la zona tradicionalmente con temperaturas frescas o simplemente porque le pone mucha atención a cada ingrediente, lo cierto es que la crema de tomate rostizado es una de las entradas predilectas entre quienes visitan el lugar.

Los ingredientes se rostizan a la leña, varios de ellos le aportan un aroma exquisito en la mesa. Además se acompañan con el pan rústico igualmente hecho a la leña.

Si se busca un plato fuerte hay opciones tentadoras, como la paella. Sin embargo, el chef recomienda con especial cariño el plato de mariscada.

“Esta mariscada tiene como base un toque gallego. Me gusta prepararla y queda muy bien hecha, variada, no está sobrecocinada y las personas la pueden pedir a su gusto, con la salsa que quieran o bien si nos lo permiten les recomendamos opciones como alguna salsa o condimento especial”, agregó Rodríguez.

Unas papas salteadas y vegetales al vapor son la guarnición recomendada, pero como se trata de complacer al visitante en Casa Azul están listos para las solicitudes inesperadas.

Uno de los principales deseos de este cocinero y pequeño empresario es que quienes visiten su restaurante salgan convencidos de que salieron satisfechos, que les gustó cada platillo y que pagaron lo justo.


 

 

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