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Viernes 31 Enero, 2014

El oficialismo pasó de una campaña saludable y que les llevaría a buen puerto, a una campaña “enferma”


Un oficialismo “enfermo”

En las elecciones de 2002 el PLN, siendo oposición, enfrentó la derrota más contundente de su historia: atrajeron al 31% frente a un 39% del PUSC y un 26% del PAC. 
El 2006 indicó que el PLN ya no contaba con el encanto que siempre tuvo dentro de la política nacional: siendo oposición, y tras estar fuera de Zapote por ocho años, con una administración nada popular, no ayudó un candidato que se presentó como el “capitán” y con un Premio Nobel de estandarte.  Apenas logró superar el 40% de los votos y su principal contendor, el PAC, con un 39,5%.
Tuvo el oficialismo un repunte en 2010 pues  alcanzó el 46,9% ante el PAC con un 25% y un ML que alcanzó al 21%. El enganche: una mujer como candidato.


Se  vendió “Firme y Honesta” y se ocultó la verdad del estado de las finanzas públicas. Una “mesa servida” que no existía.
La campaña 2013-2014 ha sido particularmente complicada: ocho años de gobierno —en los cuales han pululado los escándalos— se han convertido en un ancla.
Acompaña al hoy candidato de gobierno la Administración más impopular en décadas, una impunidad ha llegado a niveles sin precedente, miles de millones de colones esfumados en “La Trocha”, una “red de cuido” de alto nivel, y el autismo político de aquella que fuera la esperanza de muchos, golpean a quienes no se cuestionaban lograr 12 años consecutivos de gobierno. Bien que tuvieron la colaboración de su expartidario Ottón Solís para evitar que se uniera la oposición.
El despliegue publicitario inició en diciembre con el lema “Contráteme”, dejando de lado los colores verde y blanco. Las encuestas de diciembre obligaron a un cambio y surge “Es tiempo de construir” con un tímido asomo del color verdiblanco. No se da el resultado esperado: un leve aumento en la intención de voto que se encuentra dentro del margen de error.
No queda más que confiar en su estructura y convocan al “liberacionismo”. Se trata de levantar sentimentalismos y el color verde predomina.
El candidato da señas de angustia —que ya no está en su zona de comfort— y su lenguaje corporal no lo puede ocultar. No hay seguridad de vencer en primera ronda y para la segunda el panorama no puede ser peor. Lo importante es posicionarse en la terna para el 6 de abril. 
El PLN es una maquinaria electoral muy afinada, con gran capacidad de movilización, y ahí hoy se centran los esfuerzos, obviamente esperando que no haya una reducción del abstencionismo pues esto les pondría en serios aprietos.
Hay dos fuerzas contendoras y los indecisos, que parecen hacer un contrapeso fuerte a dos días del “Día E”.
El oficialismo pasó de una campaña saludable y que les llevaría a buen puerto, a una campaña “enferma”.

Luis Alejandro Álvarez