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Un año de Obama: Del "Sí podemos" al "Ya veremos"
• Mandatario cierra el año con varios logros a su haber, entre ellos la aprobación de un plan de estímulo económico valorado en $787 mil millones

Macarena Vidal
Washington EFE

Barack Obama, el primer presidente negro de Estados Unidos, llegó a la Casa Blanca el pasado enero con el lema "Sí podemos", pero a lo largo de su primer año de mandato ese optimismo se ha convertido gradualmente en un más cauto "ya veremos".
Obama cierra el año con varios logros en su haber: a principios de este año consiguió la aprobación de un plan de estimulo económico valorado en $787 mil millones; la economía ha evitado una depresión y ha comenzado a crecer de nuevo, y hace apenas unos das recibió en Oslo el premio Nóbel de la paz.
Pero también deja muchos asuntos pendientes: la reforma migratoria deber esperar al año que viene; la reforma del sistema de salud avanza en el Congreso como Cristo camino del Gólgota; y las guerras en Irak y Afganistán no solo continúan sino que, en el caso del país centroasiático, van a intensificarse.
Lo que haba convertido como una de las banderas de su cambio en política exterior, la lucha contra el cambio climático, se ha cerrado esta semana en Copenhague con un mero acuerdo de mínimos, arado tras rondas y rondas de negociaciones y que el propio Obama ha reconocido como "insuficiente".
El presidente estadounidense ha declarado que se concede un "notable alto" en su primer año de gestión.
Tras su llegada a la Casa Blanca, en los primeros días anuncio el cierre de la prisión de Guantánamo, un nuevo esfuerzo por la paz en Oriente Medio y un ingente plan de estímulo económico.
De momento, tan solo ha salido adelante el plan de estímulo. El proceso de paz en Oriente Medio parece tan encallado como siempre y la Administración ha reconocido que no podrá cerrar Guantánamo para la fecha prevista, el 20 de enero -pero sigue tomando medidas con ese fin, y recientemente anunció la adquisición de una penitenciara en Illinois para acoger a algunos de esos presos.
Quizá su pragmatismo ha sido más evidente en sus batallas más recientes, el cambio climático y la reforma sanitaria. En ambos casos, para conseguir un consenso ha debido aceptar acuerdos muy por debajo de sus expectativas iniciales.
Pero, como se observó en Copenhague, "si esperábamos a conseguir (todos los objetivos), no lograríamos ningún avance".
Y Obama lo que ha querido hacer este año es avanzar. O, en palabras de su asesor político, David Axelrod, "sembrar ahora para cosechar más tarde".
Esa es la actitud que ha aplicado en su política exterior. En cada nueva visita ha ofrecido "un nuevo comienzo" en las relaciones de su país.
Con Rusia, al menos de momento, sus intentos de crear confianza parecen haberle dado resultados. Tras anunciar el archivo de un sistema de defensa antimisiles en Europa, Moscú se muestra mucho más propicia a imponer sanciones contra Irán. Ambos pases se encuentran también a punto de cerrar un acuerdo de desarme nuclear que sustituya al START que expiró a principios de diciembre.
En el caso europeo, ha obtenido el apoyo de los aliados a su nueva estrategia en Afganistán, que prevé el envío de refuerzos ahora y el comienzo de la retirada para julio de 2007. Obama anunció el pasado da 1 el despliegue de 30 mil soldados estadounidenses más, y la OTAN ha añadido más de 7 mil.
Menos claro está el resultado que su estrategia haya dado por el momento con China.
El presidente estadounidense viajó a Pekín para una visita de Estado por la que recibió numerosas críticas en su pasó ante la aparente falta de resultados. Obama buscaba el apoyo de China para la cumbre contra el cambio climático y para sanciones contra Irán.
En la cumbre contra el cambio climático no arrancó un compromiso de mínimos al Gobierno de la República Popular hasta el último momento. Y China se mantiene inescrutable acerca de sus intenciones respecto al programa nuclear de Irán.
Precisamente, lo que ocurra con Irán -otro pasó al que Obama ofreció un nuevo comienzo, pero cuyos intentos de acercamiento se han visto rechazados- ser una de las primeras piedras de toque de su política el año próximo.
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