Trump perdería estados fronterizos por promesa de muro
Las propuestas de Trump para la inmigración cayeron particularmente mal entre los electores no blancos, un bloque de votantes cada vez más fundamental en los estados fronterizos. Bloomberg/La República
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“Construir el muro” es una de las promesas más fiables de Donald Trump en los mítines en todo Estados Unidos, pero en los estados fronterizos, su mensaje cayó muy mal.

En una señal de que él malinterpretó a una parte fundamental del electorado, las encuestas muestran que las propuestas del empresario neoyorquino en materia de inmigración son impopulares en los estados fronterizos, dijeron varios operadores republicanos en Arizona, Texas, Nuevo México y California.
“Él se apega a lo que sabe y aquello con lo que se siente cómodo, y esas visiones más extremistas son lo que está alejando a la gente”, dijo Bert Coleman, estratega republicano en Arizona. “Construir un muro y decir que México va a pagarlo es una visión bastante extremista”.
Las propuestas de Trump para la inmigración cayeron particularmente mal entre los electores no blancos, un bloque de votantes cada vez más fundamental en los estados fronterizos, que parece apoyar con fuerza a su retadora demócrata, Hillary Clinton.
Además, la retórica de Trump también ofende a porcentajes más altos de electores jóvenes y blancos con educación universitaria.
La mayor sorpresa en la frontera es Arizona, donde los republicanos perdieron en las elecciones presidenciales solo dos veces en 68 años: contra Bill Clinton en 1996 y contra Harry Truman en 1948.
Solo el 35% de los votantes de Arizona dice que Estados Unidos definitivamente o quizás debería construir un muro fronterizo; la mayoría se opone, reveló una encuesta de Arizona Republic, Morrison y Cronkite News realizada del 10 al 15 de octubre.
Además, el 68% se opone a deportar a todos los inmigrantes indocumentados.
Otro “error tremendo” de Trump fue despotricar contra el senador federal John McCain, que es de Arizona, y su estatus de héroe de guerra, dijo Coleman.
Estos últimos días, los estrategas de Trump dijeron que sus encuestas internas lo muestran “empatado” en otro estado fronterizo: Nuevo México.
Ellos ven una oportunidad de ganar ahí en tanto la noticia de que el FBI investigará más e-mails de Hillary Clinton acapara los titulares.
Pero encuestas públicas muestran a Clinton a la cabeza por un promedio de más de ocho puntos en el estado, que votó demócratas para presidente en cinco de las últimas siete elecciones.
En Texas, estado ganado por los candidatos republicanos a presidente desde 1976, Trump se impone por solo cinco puntos en el promedio de Real Clear Politics. Son muchos menos que los márgenes recientes de otros republicanos. En 2008, el candidato republicano John McCain le ganó a Barack Obama por 11,5 puntos allí, y en 2012, triunfó el candidato Mitt Romney por casi 16 puntos.
El lunes, 1,1 millones de habitantes de Arizona ya habían votado, dijo Coleman, y muchos lo hicieron “en el peor momento de la campaña de Donald Trump”, cuando aparecían mujeres en público para decir que él las había manoseado, tal como lo describió en una conversación con un anfitrión de “Access Hollywood” en 2005.
“El resultado final será ajustado”, dijo Jeff DeWit, director operacional de la campaña de Trump. Pero él se impondrá, dijo DeWit.
Su argumento: los siete cargos estatales en Arizona están en manos de republicanos. Romney ganó allí por nueve puntos hace cuatro años “y no creo que el factor demográfico haya cambiado tanto desde entonces”, dijo. “Creo que algunas de esas encuestadoras quieren mostrarlo artificialmente empatado porque así uno tiene que salir a comprar más encuestas”.


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