Todos somos Karina


Las burlas de quienes han encontrado “vacilón” el terrible acto de violación a la intimidad de Karina Bolaños, destituida viceministra de Cultura, solo esconden bajeza, cobardía y frivolidad ante el ultraje y la humillación de un ser humano.
Asimismo, los detalles, antecedentes, incluso las denuncias en su contra, son asuntos particulares, en los que ella como cualquier ciudadano tiene derecho a defenderse de forma privada, y con protección ante el morbo público.
Medios internacionales, algunos que consideraba “serios”, como el diario El Mundo, La Vanguardia y ABC en España, se han sumado a este circo, prestándose sin mayores consideraciones, al despiadado juego de degradación y de vil difusión del vídeo íntimo por el cual Bolaños dice haber sido extorsionada.
Aparte del sensacionalismo y del mercantilismo de un periodismo chatarra, ¿qué interés objetivo puede tener esta “noticia” para España? Ninguno. ¿Por qué de pronto existe un enorme interés de quienes dirigen esos medios, por una viceministra en Costa Rica? Por favor, se puede ser más profesional.
La postura asumida por esa prensa es sin dudas deshumana, y se esconde bajo la argucia de “informar” sobre asuntos relativos a figuras públicas. Al hacer esto, también desprecian el respeto a la dignidad de cualquier persona y su derecho a la imagen.
Esta actuación temeraria de los medios, es la misma que impulsa a la sociedad a relativizar y banalizar cada vez más la experiencia del amor y de la sexualidad, exaltando los aspectos efímeros de la vida y oscureciendo los valores fundamentales.
El punto medular es que todos somos Karina. De una u otra forma estamos expuestos a un agravio de este tipo, por lo que su caso no debe ser asumido con indiferencia.
En el anonimato cobarde en Internet, cualquier delincuente puede destruir a otra persona, a su imagen, a su familia, causar daños irreparables. Esto no debe ser aceptado como tal, pues estaríamos rindiéndonos a la barbarie, a la infamia y a la extorsión.
Lamento en lo más profundo la situación que viven ella y su familia, al igual que la precipitada decisión de la presidenta Laura Chinchilla de despedirla.
Me conmueven las declaraciones de Bolaños a CNN, al decir “no he querido atender a los medios de prensa costarricenses porque hacen mucho daño”.
No es para menos.
Espero que el pueblo, con sensatez opte por solidarizarse con ella, y repudie de todas las maneras posibles atrocidades de este tipo.

Luis Alberto Muñoz



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