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Jueves 11 Noviembre, 2010

Toda obra pública necesita supervisión eficiente

Continúo el análisis de comentarios hechos por don Alberto Cañas en relación con la construcción de obra pública y el Ministerio de Obras Públicas y Transportes durante mi gestión.
Vamos avanzando, porque en su último comentario sobre el tema en Chisporroteos, el Lic. Cañas acepta las diferencias entre la legislación para CONAVI y el mantenimiento vial, y lo referente a concesiones. Pero falta camino, porque todavía confunde los temas de construcción y supervisión.
En esencia, hay que estar claros en que para concesionar una obra pública, construirla por licitación de obra, o que la haga el Gobierno directamente, siempre se necesita supervisión responsable del ente público. En cuanto al mantenimiento, hay dos caminos: si se construye por licitación o directamente, el mantenimiento es responsabilidad a cargo del gobierno; si es por concesión, el mantenimiento es tarea del concesionario. Pero en todos los casos es precisa la supervisión como responsabilidad ineludible de la institución estatal.
No es que en nuestra administración se herrumbró el MOPT como afirma don Alberto. Herrumbrado lo encontramos y la mejor prueba consiste en las vías intransitables que recibimos y que dejamos en buena condición.
En nuestra gestión al MOPT se le lijó y aceitó para quitarle la herrumbre acumulada por la crisis del proteccionismo intervencionista. Y se le apuntaló con recursos técnicos y financieros para que pudiese enfrentar sus tareas a pesar del debilitamiento infligido por las penurias fiscales posteriores a la crisis de la deuda externa de principios de los años 80. Por eso se modernizó el sistema de concesiones, se creó CONAVI y se le dieron recursos, como expliqué detalladamente en mi artículo anterior y que no hace falta repetir.
Don Alberto dice que a él le interesa que se hagan las cosas y no que se adjudiquen contratos de mantenimiento. Pero obras sin mantenimiento se despedazan, así que no se trata solo de hacer y olvidarse de mantener apropiadamente. ¿Además, si posteriores administraciones no han tenido ni siquiera la capacidad de preparar las licitaciones de mantenimiento, adjudicarlas y supervisar su cumplimiento, qué lo lleva a creer que sí habrían tenido la capacidad para ejecutar directamente el mantenimiento que antes y después de la administración 1998-2002 ha sido tan deficiente?

Miguel Angel Rodríguez E.
Ex Presidente de la República