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Acuerdo abre opción de atraer inversión asiática
TLC con China: unos ríen, otros lloran
Agroindustriales e industria alimentaria temen que tratado no signifique una ventaja para ellos

Vender al menos una taza de café a los más de 1.700 millones de habitantes de China fue una de las ideas que empujaron la negociación del Tratado de Libre Comercio.
Con la reciente ratificación del acuerdo en la Asamblea Legislativa y con la entrada en vigor a partir del 1º de julio, la posibilidad de ampliar las exportaciones a esa nación se acerca más.
Los empresarios nacionales toman posiciones diferentes. Para unos es la llave que acrecentará sus negocios, para otros el acceso a ese mercado representa algunas dificultades y no será fácil.
Las regulaciones, los monopolios o la normativa sanitaria del país son aspectos que los productores, ante todo de la industria alimentaria y agroindustrial ven como trabas para ser competitivos e innovadores.
Otra limitante que apuntan es la baja promoción de los artículos en los nichos de interés en un mercado tan extenso.
Sin embargo, el acuerdo facilitará y agilizará la importación de productos chinos. Una mayor variedad de productos, con precios asequibles es vista por los consumidores como algo positivo.
Con la entrada en vigencia se pueden aprovechar los beneficios que otorga el acuerdo en materia de preferencias arancelarias.
Mientras, la idea de vender una taza de café a cada consumidor chino es una posibilidad para los cafeteros, a pesar de que en la actualidad ese mercado está libre de arancel.
China se convierte para los exportadores del grano de oro en un potencial mercado en el que se puede competir con café de alta calidad.
A fin de potenciar este tratado al igual que otros, los representantes de empresarios y el gobierno trabajan conjuntamente y unen esfuerzos para eliminar trámites y aliviar regulaciones.
En forma paralela, el Ministerio de Comercio Exterior construye una agenda para posicionar al país como socio comercial y como destino de inversión importante.
Los esfuerzos se orientan a promover más la oferta exportable, tomando en cuenta que se trata del segundo socio, señaló Anabel González ministra de Comercio Exterior.
No obstante, el tratado contiene una serie de mecanismos orientados a proteger la industria nacional en casos particulares.
Además, cuenta con medidas de salvaguardias bilaterales en los casos en que las importaciones de China puedan retrasar la creación de una rama de producción nacional para la industria naciente, agregó González.

Gabriela Masís
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