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Dar un servicio y ser cliente es muy distinto. Se nos ha dicho falsamente que los últimos “siempre tienen la razón y puede que sea cierto, siempre y cuando su cliente no sea uno de los siguientes:

• El del brief “No-Brief”:
Este aquel cliente que solicita proyectos sin dar información adecuada y se limita a un correo en exceso sintetizado. Otro error es cuando el brief está lleno de información que no aplica para las estrategias adecuadas y es prácticamente un “copy – paste” del Brief para otras necesidades.

• No conocer al target:
Existen clientes que manejan marcas populares en oficinas de cristal y muy pocas veces se dan a la tarea de bajar del “olimpo” para ver las necesidades reales de sus audiencias o viceversa.
A veces nuestros propios clientes no se sienten afines a sus audiencias y sin duda la consecuencia número uno será la falta de conexión también en las estrategias que solicitará.

• Jactarse de lo que no tiene ni tendrá:
Existe el cliente que tiene problemas con la honestidad de las capacidades de su marca y siempre crean solicitudes de proyectos basadas en realidades inalcanzables para las condiciones reales de presupuesto y acción.
El problema de esto es el “doble trabajo” y la perdida de eficiencia al no contar con una realidad adecuada desde el inicio de los proyectos.

• No leer y/o poner atención:
No hay nada más incómodo y molesto que los clientes que no le dan la atención adecuada al trabajo que las agencias preparan para ellos. Todos los que estamos del lado de la agencia vemos en exceso molesto al cliente que pasa viendo el celular o su computadora… aquel que pide saltarse filminas porque “no las cree importantes”… quién no lee los objetivos… etc.

• El que menosprecia la creatividad:
Es lógico que, en temas de ideas, queramos o no, hay un componente de gustos importante en las discusiones con los clientes. En muchas ocasiones los clientes desean que las agencias los involucren en los procesos creativos, pero terminan siendo un cúmulo de reclamos por cada idea o aporte suministrado.
Existe el otro cliente que siempre dice que “a él (o ella) eso ya lo había pensado”. No estoy en contra de que eso suceda, más bien me parece muy lógico y bueno que el equipo de trabajo llegue a ideas en común, lo que veo como un error es mencionarlo con un tono de superioridad implícito.


• Copiar y Opinar todo:
Existen clientes con una excesiva necesidad de ver todo lo que hace la competencia para pedir lo mismo, pero “con un twist para mi marca”. Estamos de acuerdo en el monitoreo de las marcas, pero muchas veces esto pasa por falta de voluntad y valor del cliente en aplicar ideas diferenciadas.
Otro de los pecados más importantes de los clientes es la falta de decisión. Existen personas que le piden opinión a más personas de las debidas y cada comentario se convierte en cambios y dudas acerca de un proyecto que termina ejecutándose lleno de retazos de ideas.

• Educación:
Somos seres humanos y sin duda tenemos claros que la relación proveedor – cliente, pero al final también somos humanos y nunca está de más que en ciertas ocasiones recibamos un trato cordial y humano de parte de las personas con quien convivimos casi que a diario.

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