Enviar
Tiempos de reflexión


La celebración de la Semana Santa propone un momento de pausa y reflexión. En particular, la difícil situación económica mundial ha marcado el inicio de 2009.
Además de la religiosidad que resaltan estas fechas, el espacio para contemplar y evaluar el rumbo que toman las distintas empresas y proyectos de la vida resulta más que accesorio, indispensable.
Si existe una lección que nos enseña esta crisis mundial es principalmente la necesidad de analizar cada paso para asegurar que no se estén tomando decisiones por ambición o avaricia.
El mundo de los negocios no está exento de estas presiones. Las empresas tienen la obligación de crecer y generar cada vez mayores rendimientos.
Sin embargo, en este crecimiento también debe existir una moralidad. La expansión empresarial debe estar circunscrita a su entorno, es decir debe ser consciente de su impacto sobre el medio ambiente, la sociedad y los seres humanos.
Es por esta razón que la reflexión se convierte en un pilar en la vida de los altos ejecutivos y en una sana conducta que por ende se debe transmitir a las organizaciones.
La ardua competencia y las duras condiciones del mercado pueden sacar fácilmente al gerente de un contexto de responsabilidad con su entorno, generando una actitud de entropía.
En la actualidad, el sector privado cada vez tiene un mayor peso en la economía nacional, y es por esta razón que el progreso no solo depende de las acciones Estatales.
Entendiendo este reto, nos damos cuenta de que las empresas tienen una relación directa con la calidad de vida de la sociedad y esta a su vez depende de la buena observancia de principios en mejora del país.
En este sentido, un punto de partida de reflexión en momentos de crisis es pensar sobre el aporte particular de cada negocio en el desarrollo de un país cada vez más justo y decente.
Una parte importante del subdesarrollo nacional tiene que ver con el engaño a nosotros mismos, es decir, al considerar que no existen consecuencias sociales al eludir las responsabilidades ante la sociedad.


Ver comentarios