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En materia de cuido y correcto uso del agua tienen una enorme responsabilidad que cumplir también los gobiernos locales, que son los más cercanos a viviendas y establecimientos de todo tipo en sus comunidades


Tenemos que cambiar la cultura de uso del agua

Proteger el agua potable disponible en el país sin que esto detenga el crecimiento responsable, se espera lograr mediante la creación de una ventanilla única para gestionar permisos para abrir pozos proveedores del líquido vital.
Por eso, habrá a partir de ahora un ente con personería jurídica y autonomía financiera, que deberá hacer todos los estudios necesarios en un tiempo mucho menor al actual.
Si el proyecto pasa el segundo debate en la Asamblea Legislativa, la Dirección de Aguas del Ministerio de Ambiente y Energía (DAMAE) tendría a su cargo desde la revisión de caudales hasta el control de la comercialización y explotación del agua, como lo informa una nota de este medio ayer.
Unos de los sectores más favorecidos con la medida será sin duda el de los desarrolladores.
No obstante, están claros ellos y el resto de personas, de que quien invierta en la apertura de uno de estos pozos, lo podrá mantener en uso, explotando el agua que le provea, únicamente hasta que Acueductos y Alcantarillados, las municipalidades o las Asadas, puedan hacerse cargo de distribuirles el líquido.
Será de invaluable responsabilidad, por ello, el buen funcionamiento de DAMAE para garantizar que todo se haga de acuerdo a las disposiciones y sin perjuicio para terceros.
Desde ahora y en adelante, uno de los importantes temas que en el país estarán siempre sobre el tapete y del cual deberán ocuparse las autoridades y los habitantes, es el del agua potable.
La nueva ley establece distancias de protección y multas actualizadas (las anteriores eran de 1942 y definían ¢180 por contaminación de manantiales acuíferos).
Para esto se instalará una red de monitoreo, con el dinero recaudado por concepto de canon en los últimos años, y que así seguirá funcionando.
Todo deberá operar de modo que ninguna comunidad se vea perjudicada con falta de suministro de agua potable, al mismo tiempo que se supervise con bastante celo que nadie pueda desperdiciar el valioso líquido.
En este sentido, en Costa Rica debemos cambiar la cultura del uso del agua, lo cual requerirá no solo de cumplimiento de las medidas antes dichas, sino también de programas que inicien en kinder y escuela para continuarse en colegios de segunda enseñanza y universidades.
Pero también tienen una enorme responsabilidad que cumplir los gobiernos locales, que son los más cercanos a viviendas y establecimientos de todo tipo en sus comunidades.
 

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