Tasas de interés negativas serán lo normal si vuelven a caer las economías
La tasa de Suecia ya es de -0,35% y la de Suiza de -0,75%. La tasa del BCE para depósitos es de -0,2% y podría ser rebajada aún más este mes. Bloomberg/La República
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 El informe sobre un territorio monetario antes inexplorado dice que hay poco de qué asustarse.

Ahora que Suecia y Suiza han demostrado que las tasas de interés de referencia negativas no necesariamente se traducen en fugas al efectivo, burbujas de activos o tensiones bancarias, los colosos mundiales de la banca central quizá estén más dispuestos a aceptar costos de endeudamiento por debajo de cero la próxima vez que las economías sufran una caída.
“Hay muchas probabilidades de que lo no ortodoxo sea la nueva ortodoxia”, dijo Alan Ruskin, responsable mundial de estrategia de monedas del Grupo de los 10 en Deutsche Bank AG en Nueva York.
Si bien los mercados financieros están atentos al inminente aumento de tasas de la Reserva Federal, los funcionarios y los economistas ya están cambiando de actitud respecto de las tasas negativas.
El presidente del Banco Central Europeo Mario Draghi está abierto a adentrar más aún en territorio negativo la tasa que cobra a los bancos para que dejen los fondos en sus arcas durante un día.
El gobernador del Banco de Inglaterra Mark Carney también revió su postura para decir que la tasa de referencia británica podría caer por debajo del 0,5% si fuera necesario, mientras que antes le preocupaba que una rebaja más importante causara turbulencias en los mercados monetarios.
Entretanto, la presidenta de la Fed Janet Yellen la semana pasada señaló que “si las circunstancias cambiaran”, entonces “posiblemente todo, incluidas las tasas de interés negativas, estarían en el tapete”.
Uno de sus colegas de la institución ya propugna que las haya el año que viene.
El hecho de sondear nuevas profundidades la próxima vez que las economías tengan un tropezón continuaría el patrón de las últimas décadas, en las cuales cada uno de los picos y las caídas de las tasas las más de las veces fueron más bajos que en el anterior ciclo económico.
En 1984, el presidente de la Fed Paul Volcker elevó la tasa de los fondos federales a 11,75% antes de rebajarla a 5,88% dos años después.
En cambio, en la última expansión la tasa de referencia tocó techo a sólo 5,75% antes de que se la rebajara a cerca de cero.
Entre las razones que explican este patrón está el éxito en eliminar la inflación en economías que se habían visto castigadas por aumentos de precios de dos dígitos a comienzos de la década de 1980.
La reducción de la volatilidad dio a las autoridades mayor margen para tratar de impulsar la demanda y, como dirían los detractores, las burbujas de activos.
El exceso de ahorro también incidió, además del argumento de que la tasa natural de interés, el nivel en el cual la inflación es estable y la producción sigue la tendencia, está en baja desde hace décadas.
El objetivo de las tasas negativas es fomentar el gasto y los préstamos castigando a los ahorristas y los bancos que no usan su efectivo. También es beneficioso que tiendan a debilitar las monedas.


 



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