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Al menos siete torres de edificios en condominio se levantan en la zona
Tamarindo crece en construcciones de lujo

• Propiedades llegan a cotizarse hasta en $2,5 millones
• Tesoro de Tamarindo es el último proyecto turístico, habitacional y residencial con una inversión de $35 millones que se levanta en ese distrito

Karen Retana
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Tamarindo se ha convertido en una ciudad costera provista de edificios lujosos dirigidos a capturar la inversión extranjera de alto poder adquisitivo.
Muestra de ello es que en los últimos dos años se han levantado por lo menos siete torres de edificios en condominios, entre ellos Península y Naxos. Con ellos se ha establecido una ola de inversiones comerciales dispuestas a satisfacer las necesidades de ese público.
Este año no será la diferencia, pues diversos desarrolladores ya pusieron su mirada en esta comunidad costera.
Un ejemplo de ello es Tesoro de Tamarindo, proyecto de uso mixto que albergará en sus diez hectáreas de terreno un residencial en condominio, un centro comercial y un hotel que será operado por una firma estadounidense.
Las obras de construcción con sus respectivos jardines, calles, planta de tratamiento y sistemas de irrigación se inaugurarán el próximo 11 de enero.
La inversión alcanza los $35 millones y su atractivo principal serán las vistas, ya que está en un terreno quebradizo.
Uno de los facto
res que impulsaron la inversión fue su ubicación, ya que se encuentra a la entrada de Tamarindo.
A 300 metros de allí abrió recientemente la cadena de supermercados Auto Mercado, negocio que apunta hacia el mismo segmento de interés al cual va dirigida gran parte de los proyectos que se desarrollan en la zona.
Por ejemplo, algunos de los lotes del complejo disponibles para la venta se cotizan entre los $2 millones y $2,5 millones.
Debido a los cuestionamientos ambientales que se han dado a conocer recientemente, en torno al desarrollo inmobiliario de Tamarindo, una firma de capital canadiense, la cual invierte en el proyecto se preocupó por utilizar alta tecnología para la edificación del complejo.
Esto incluye la instalación de plantas de tratamiento de aguas con las que estas son procesadas y luego enviadas a un tanque, desde donde son distribuidas a un sistema de riego subterráneo, explicó Federico A. Marín-Schumacher, director del proyecto Tesoro de Tamarindo.
La construcción también incluyó la creación de calles de adoquines colocados sobre una loza de concreto refo
rzada, para evitar hundimientos y desplazamientos. La electricidad y telecomunicaciones se instalarán de manera subterránea.
El proyecto contempla a su vez sistemas de control de aguas de lluvia, con desarenadores y reductores de velocidad.
La fase constructiva fue avalada por la Secretaría Técnica Ambiental (Setena), el Instituto Nacional de Vivienda y Urbanismo y el Colegio Federado de Ingenieros y de Arquitectos, sostuvo Marín-Schumacher.
Este proceso arrancó hace dos años y generó unos 180 empleos en esta etapa.
En cuanto a su estilo, Tesoro de Tamarindo se caracteriza por proyectar una imagen naturalista que vaya muy de la mano con la arquitectura del sitio.
La empresa plantó unos 5 mil árboles nativos en diversas áreas del complejo.

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