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Viernes, 16 de noviembre de 2018



COLUMNISTAS


Soluciones racionales hay….. I

Humberto Pacheco [email protected] | Martes 09 septiembre, 2014


Trotando Mundos

Soluciones racionales hay….. I

Las críticas deben venir acompañadas de propuestas de solución, por lo que procuramos ofrecer muchas para mejorar la calidad de vida de los habitantes de este país. No son ideas propias sino absorbidas en múltiples viajes a los lugares donde nos lleva nuestro trabajo. Tampoco hace falta un científico de NASA para entenderlas.
Reiniciamos con la Caja, responsable de los servicios médicos de la mayoría de los costarricenses que, léase bien, pagan por éstos. No son gratis. Las historias de terror con citas médicas, mala atención a pacientes, gollerías de los empleados y corrupción de muchos, son de leyenda, pero insisten en mantenerla cual dogma. Una columna del 2006 nos muestra que en ocho años la situación solo se ha agravado.
Según el Jefe de Cirugía Cardiaca de entonces, la Caja estaba dejando morirse costarricenses por no brindarles las cirugías a que tenían derecho, dada la imposibilidad de atender las necesidades operatorias oportunamente por falta de equipos y personal, y por la manera fortuita en que se escogía a quien salvar. Desde entonces, solo el número de casos- que ha aumentado exponencialmente- ha cambiado.
Hace falta una reforma comprensiva, como la que adoptó la República Checa, para arreglar la situación. Sabedor de que no tenía los recursos necesarios para dar el servicio a sus asegurados, el gobierno checo optó por evitarse los enormes costos de construir, reconstruir, equipar y mantener edificios altamente especializados; de mantener enormes e ineficientes planillas; y de invertir en medicamentos procedentes de costosas licitaciones y mantener extensos inventarios, y tomó la decisión de concesionar los hospitales de la Provincia de Moravia al sector privado. Solo se reservó la recaudación de primas y la supervisión, lo que maneja con una oficina con ciento cincuenta personas.
Las concesiones no se las dio como obsequio a los amigotes políticos, sino dentro de un proceso que exigió certificar una inversión multimillonaria en euros y un nivel muy alto de equipamiento y servicios. Además, la obligación de brindar servicios de emergencia y caridad. Todo esto bajo rigurosa supervisión.
Resaltan las sanciones por incumplimientos o irregularidades que, según la gravedad del caso, van desde multas muy altas hasta la pérdida total de la concesión sin derecho de recuperar nada de lo invertido.
En el caso que conocemos, el concesionario contrató un Doctor de Harvard especializado en manejo de hospitales para que reorganizara los cascarones con pretensión de hospitales que le entregaron e hizo una formidable inversión en infraestructura y desarrollo, beneficiando a 1.3 millones de checos.
Un proceso así exige que entendamos que el fin de la Seguridad Social es brindar servicios de primerísima calidad a los asegurados, no dar empleo privilegiado a los pega-banderas ni oportunidades de “chorizear’ a los allegados, ni servicios gratuitos al Gobierno.
Esto hay que reconciliarlo con el hecho de que para los inversionistas es un negocio y, como tal, debe dejar ganancias para compensar sus inversiones y sus riesgos. Por ser dinero propio se cierran las puertas al chorizo y los costos son mucho más bajos.
Concesionar los hospitales no dejará a todos los trabajadores médicos sin empleo, solo a la grasa ociosa que nunca debió estar allí y que sería problema del gobierno preparar para otros trabajos, ojalá en el Sector Productivo.
Para el gobierno, cero inversión en edificios, planillas o medicamentos. Para el pueblo servicio privado de primera categoría.
¿Qué parte de la ecuación no entienden?

Humberto Pacheco A
[email protected]