Sobre importación de energía

En relación con los artículos “Costo de producción regional es más bajo que el local, ICE importa más electricidad” y “Energía barata tiene precio alto”, publicados el 23 y el 27 de julio pasado en LA REPUBLICA, vale la pena recordar que el modelo eléctrico costarricense es uno de los más exitosos del mundo. La cobertura eléctrica alcanza hoy un 99,3%; la generación con fuentes renovables supera el 91%, ocupando el país el cuarto lugar a nivel mundial; menos de un 9% del total generado corresponde a energía térmica, requerida para compensar en épocas secas la disminución en los caudales de los ríos. Este porcentaje de energía térmica es muy bajo a nivel mundial y bastante inferior al promedio centroamericano, que ronda el 40%.
Como consecuencia de esta estructura de generación eléctrica, basada principalmente en fuentes renovables, los precios de la electricidad en Costa Rica son los más bajos de la región, de acuerdo con las estadísticas de la CEPAL.
El complemento térmico de energía firme, que en nuestro caso es una opción más barata que la sobre-instalación con nuevos proyectos, no puede sustituirse con plantas hidroeléctricas con embalses pequeños, sin suficiente agua en los veranos, como bien lo indica la nota periodística y tal como lo pretenden quienes impulsan el mal llamado proyecto de ley de Contingencia Eléctrica. Este proyecto, en vez de disminuir la generación térmica más bien la aumenta, por la necesidad de respaldar con térmico aquellas plantas en la época seca.
Esto con excepción de Garabito, planta con tecnología más eficiente comparable en costo con otras térmicas centroamericanas, y la única térmica construida por el ICE en las últimas dos décadas. El resto de proyectos construidos en los últimos 15 años han sido con fuentes renovables: Angostura, Eólico Tejona, Peñas Blancas, Cariblanco, Pirrís, Geotérmicos Miravalles y Pailas.
Con los nuevos proyectos en construcción, Toro III, Modernización Cachí, Chucás, Capulín, Torito, Cubujuquí, Valle Central y Reventazón, se alcanza una potencia total de unos 700 MW adicionales en los próximos cinco años.
En relación con la exportación e importación de energía, en ocasiones conviene hacer intercambios horarios de energía con los países centroamericanos para optimizar el sistema en los picos de consumo diarios en cada país y así utilizar los sobrantes horarios de energía y potencia para exportarlos, porque no son aprovechables en otros periodos del día; o también, cuando haya disponibilidad, comprar en el mercado regional pequeñas cantidades de energía para sustituir la de algunas plantas térmicas viejas como Moín o Colima. Estas son transacciones económicas cuyo efecto en las tarifas eléctricas es muy pequeño porque el precio de la electricidad es definido en su mayor parte por la generación renovable nacional.
Los datos de 2011 indican que Costa Rica tuvo un balance positivo de más de 36.000 MWh entre importaciones y exportaciones, lo que representa el 0,4% de la totalidad de la energía eléctrica consumida por el país.
En conclusión, el modelo eléctrico costarricense es altamente exitoso y no debemos permitir que proyectos de ley como el de Contingencia Eléctrica o las propuestas de Ley General de Electricidad lo cambien y privaticen la electricidad, para beneficio de algunas empresas nacionales y transnacionales interesadas en el millonario negocio.

Carlos Solano Soto
Comisión Electricidad
Sindicato Ingenieros del ICE
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