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ESQUINA EPICUREA
Sobre servicio

Hicimos una lista de atributos o factores de éxito que garantizarán un servicio extraordinario (fuera de lo normal), la compartimos de forma profunda en unos de los cursos que damos como consultores, y hoy la presentamos ante ustedes para que cuando reciban un servicio en un restaurante o en otra experiencia analicen sus partes y entiendan por qué cumplió o no las expectativas, además de solo concluir con una apreciación subjetiva general (también desde luego válida).
He aquí la lista: sonrisa espontánea, lenguaje corporal asertivo, presentación personal acorde, tono de voz armonioso, efectiva comunicación de ideas, dominio de otros idiomas, sentido de responsabilidad e inclinación a adquirir compromisos, concentración, actitud de servicio, puntualidad, visión periférica, orden, flexibilidad, iniciativa con conocimiento de parámetros, conocimiento de deberes, destreza técnica (incluye conocimiento del producto y sus características), tolerancia, tacto, interés por las necesidades básicas de los demás, atención a los detalles, sentido de la urgencia, nivel de exigencia hacia sí mismo, interés por adquirir conocimientos adicionales, buena memoria, asertividad a decir que no y control de sus emociones.
Como ven, la lista es larga, en el curso explicamos que cada unos de estos factores pueden clasificarse como talento, otros como información y finalmente como destreza.
En algunos casos pertenecerán a más de una de estas clasificaciones.
El punto que deseamos traer a la mesa es que cuando analizamos un servicio debemos ir a “la raíz del cacho” y así entender por qué suceden los desencantos.
Entender es importante para saber qué hacer y además humaniza el proceso de análisis, pues nos guste o no, siempre en algún momento seremos objeto de un mal servicio por personas que actúan como autómatas y que ni siquiera saben lo que están causando.
El análisis del servicio es absolutamente fascinante y nos lleva a la esencia del ser humano y de las organizaciones, por eso se requiere conocimiento para disfrutar lo que nos sucede y sacarle el máximo a la vida siempre y cuando el motivo de la decepción no afecte negativamente a alguien; en ese caso conocer el origen del mal servicio nos ayuda a saber cómo canalizar nuestra reacción y hacerla más asertiva y efectiva.
No debemos aceptar el mal servicio, esa es una responsabilidad para con nosotros mismos, nuestro entorno y nuestro país.
¡Buen provecho y hasta la próxima semana!
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