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Martes 18 Diciembre, 2007

Sí al “avenidazo” sin confeti

La medida que está impulsando la Municipalidad de San José es justa. Para muchos costarricenses darse un “avenidazo” se había convertido en un fastidio, muchos teníamos que andar en alerta constante para esquivar los ataques de confeti a la cara; actos que son, ciertamente, una falta de respeto, una falta grave de educación y una violación al espacio corporal de cada uno.
Muchos de los que nos desplazamos diariamente al centro de la ciudad, en la época del avenidazo, contrario a lo deseado, nos vemos obligados a obviar esa zona, a huir y buscar avenidas y calles aledañas más tranquilas para evitar esa antihigiénica y molesta práctica.
Las toneladas de papel picado cuya preparación y limpieza son cuestionables, quedan tiradas en la avenida cada día, y mezcladas con un poquito de lluvia hacen que esa “tradición” deje una estela de suciedad y mugre que afecta la higiene, el paisaje y la belleza de una zona capitalina que debe ser para el esparcimiento y disfrute de propios y foráneos, muy especialmente en esta época navideña.
Los costarricenses en nuestra condición de ciudadanos y la Municipalidad de San José como órgano rector de nuestra ciudad capital, estamos en capacidad de organizar un avenidazo realmente interesante, con una connotación cultural que realmente lo convierta en un espectáculo que nos invite a acudir y a fortalecer la aceptada tradición navideña de pasearnos por la avenida, sin las seudotradiciones de lanzar y esquivar el bendito confeti.
Podríamos proponer la realización de bailes folclóricos, la instalación de músicos voluntarios a lo largo de las avenidas, teatro callejero, actividades que de verdad ayuden a que nuestro pueblo se eleve y no descienda en comportamientos semejantes a los que a menudo vemos en los estadios y que son una propagación inaceptable de irrespeto hacia el prójimo. Sin duda alguna la pachanga esa del lanzamiento del confeti es una vulgaridad que algunos han mal llamado “tradición”.
Costa Rica exhibe altos estándares de educación o al menos eso es lo que creemos. Pero los niveles culturales, como el respeto a los demás han descendido. No impulsamos como deberíamos, la lectura, la música, la danza, el teatro o el folclor nacional, más bien nos conformamos con el espectáculo masivo, barato, fácil y poco enriquecedor.
Tratemos de cultivar en el pueblo comportamientos de respeto, de fortalecimiento de nuestra verdadera cultura nacional, el civismo y no actos que nos acercan más a lo “canalla” que a los valores y tradiciones realmente costarricenses y a nuestra tradición de convivencia humana en armonía.

Johnny Sáurez Sandí
Abogado y notario