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Lunes 3 Mayo, 2010

Servirle a este pueblo ha sido el mayor honor de mi vida
(Extractos del discurso del Presidente de la República pronunciado el 1º de mayo en la Asamblea Legislativa)

Fue sabio el Constituyente al disponer que este mensaje sea pronunciado por un Presidente a pocos días de abandonar el poder, frente a un Parlamento a pocas horas de haberlo asumido. De esta manera, las lecciones aprendidas no mueren en los polvorosos senderos del olvido, sino que renacen bajo la custodia de quienes habrán de regir los destinos de nuestra nación.
Cuatro años es poco tiempo para hacer transformaciones profundas, pero fue suficiente para lograr el cambio más urgente que necesitaba Costa Rica: un cambio de actitud.
Ninguna política puede germinar en un terreno que no recibe el abono de los sueños. Es por eso que el retorno de la confianza es el principal fruto que hoy ofrendo.
Nunca en la historia de Costa Rica, un Gobierno había dedicado tantos recursos a las políticas sociales. Con todo y la crisis internacional, hoy entrego un país que ha reducido en 1,7 puntos el porcentaje de personas que viven bajo la línea de pobreza.
El porcentaje de jóvenes que “estudian y no trabajan” aumentó diez puntos porcentuales en el curso de esta Administración, permitiendo que miles de estudiantes se dediquen exclusivamente a aprender. Fuimos el primer Gobierno en la historia en cumplir con el mandato de destinar el 6% del Producto Interno Bruto a la educación pública.
Modernizamos la institucionalidad que rige el sistema de salud. Nos comprometimos a cancelar el monto de 185 mil millones de colones, que el Estado le adeudaba a la Caja Costarricense de Seguro Social. Al día de hoy, hemos pagado más de la mitad de esa deuda histórica, y hemos previsto un sistema de pagos anuales, para cancelar el monto total en el transcurso de los próximos años.
Aumentamos el presupuesto del Ministerio de Seguridad en un 165% y fortalecimos a la Fuerza Pública con salarios competitivos, mejor infraestructura, equipo moderno y una nueva flota vehicular. Al final del camino, la verdadera lucha por la seguridad es la lucha que se libra contra la pobreza, contra la exclusión, contra el cinismo y la frustración. La criminalidad en Costa Rica no será derrotada a golpe de macana, sino con la paciente construcción de un país capaz de brindar a cada individuo la oportunidad de realizarse en libertad.
El logro principal de nuestra economía durante estos cuatro años, fue el haber enfrentado con éxito las consecuencias de la crisis internacional. En Costa Rica no cerró ninguna empresa grande. No quebró ningún banco privado o estatal. No se desató la ola de desahucios que despojó de su vivienda a millones de personas en el resto del mundo. El desempleo aumentó, pero muy poco. La recaudación fiscal bajó, pero ya se empieza a recuperar. Las exportaciones cayeron, pero su crecimiento durante el primer trimestre de este año ha sido excepcional.
La discusión y aprobación del TLC, y de la agenda de implementación, fue la tarea más desgastante que asumió este Gobierno y quizás, también, la más importante. Gracias a ese debate nacional, hoy Costa Rica tiene claro hacia dónde va. Hoy contamos con un TLC con Panamá y hemos firmado otros dos con China y Singapur. Negociamos un Acuerdo de Asociación con la Unión Europea, y hemos profundizado nuestras relaciones comerciales con socios estratégicos en Latinoamérica y en el mundo árabe.
Pusimos en marcha un Plan Nacional de Alimentos que rescató la capacidad productiva de nuestra agricultura. Fortalecimos a la industria turística y dimos un impulso histórico al turismo rural, promoviendo la generación de riqueza en las zonas más alejadas de nuestro país.
Hemos aumentado en más de cinco veces la inversión en obra pública. Aumentamos en 19% la capacidad instalada de generación eléctrica en Costa Rica, e iniciamos la construcción de obras de gran magnitud que permitirán dar sostenibilidad a nuestro crecimiento económico en los próximos años.

Oscar Arias Sánchez
Presidente de la República