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Al haberse desvirtuado algunas agrupaciones políticas —que convertidas en maquinarias electorales se desgastaron en ello perdiendo credibilidad— es obligatorio que retomen su naturaleza


Señores políticos, el tiempo es oro

Con crisis, convulsión y procesos de cambio al interior de los partidos políticos en el país, es como se inicia 2015.
Por cierto, estos son procesos necesarios.
Al haberse desvirtuado algunas agrupaciones políticas —que convertidas en maquinarias electorales se desgastaron en ello perdiendo credibilidad— es obligatorio que retomen su naturaleza.
Es en el seno de los partidos donde deben plantearse, estudiarse y definirse las necesidades del país para un sano y adecuado progreso que incluya a todos los sectores de la vida nacional.
Deficiente administración, escándalos de corrupción, rezagos, acciones cortoplacistas o clientelistas, se han dado como fenómenos en los que no tenemos exclusividad como país. En otras naciones del mundo occidental se han producido también con asombrosa similitud.
Lo hemos dicho en este espacio en varias oportunidades. Es a lo interno de los partidos políticos donde se traza la ruta, que ha de ser inclusiva y transparente para el mantenimiento de una saludable paz social que permita producir y progresar.
Y es en aquellas agrupaciones donde también se forman los múltiples líderes a quienes corresponderá llevar a cabo la buena gestión en caso de llegar al poder.
No olvidemos que el buen funcionamiento de los entes públicos no es más que el reflejo de la intención, capacidad y acción de sus jerarcas.
Hoy vemos al PLN en pleno proceso de reconstruirse luego de la aplastante derrota en los pasados comicios.
También lo hace la gente del PUSC, para mencionar solo a los protagonistas, por muchos años, del bipartidismo.
Pero también hay partidos nuevos y emergentes creciendo.
Mientras algunos líderes aseguran que debe haber una renovación y sangre fresca, otros buscan mantener figuras ya tradicionales en la política nacional.
De todos modos, unos y otros deberán “leer” la realidad nacional y mundial y trazar sus planes abandonando prácticas que afectaron negativamente.
La pérdida de tiempo y energía que producen los odios, los deseos de venganza, u otros intereses mezquinos, no conducirá a ninguna parte y deberían dejarse atrás para emplear mente y esfuerzo en la concreción de una Costa Rica cada vez mejor.
Dicho esto no como una frase romántica, sino como una exigencia ineludible para continuar con algún grado de éxito en medio de la convulsión actual del mundo.
Costa Rica tiene todas las condiciones para ser innovadora, eficiente y como consecuencia competitiva. Su sector productivo privado solo requiere reglas claras y seguras. Su población necesita salud y educación públicas de alta calidad para aprovechar las oportunidades de trabajo y elevar cada día su rendimiento.
Señores políticos, el tiempo es oro.
 

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