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Costa Rica continúa importando sus alimentos, a precios elevados y en ocasiones de calidad sospechosa

Sembremos alimentos

A finales del siglo XX, las flores y los colores dieron nombre a diferentes movimientos de protesta. Portugal 1974, Revolución de los Claveles; Checoslovaquia 1989, la del Terciopelo; Georgia 2003, Rebelión de las Rosas; Ucrania, 2004, Revolución Naranja; Kirguistán, 2005, la de los Tulipanes.
El 17 de diciembre pasado, estalló en Túnez la Revolución del Jazmín. Esta rebelión tuvo su origen cuando un joven se inmoló en protesta porque la policía le quitó su venta ambulante de verduras. Manifestaciones para reclamar empleo y un alto a las alzas de los alimentos se han hecho comunes en el último trimestre, en distintas partes del mundo
El aroma del Jazmín se esparció a Egipto, Palestina y Marruecos. En Argelia, los ciudadanos protestan enérgicamente por los altos precios de la leche, el azúcar y la harina.
Abdolreza Abbassian, economista de la Organización de la ONU para la Agricultura y la Alimentación, comentó esta semana que los precios mundiales de los alimentos estarían en enero cerca del récord registrado en diciembre, mes en que superaron incluso el máximo que desató disturbios en varios países en 2008.
Por su parte, el Parlamento Europeo, en su sesión plenaria del 2 al 3 de febrero, debate el tema del incremento de precios de los alimentos básicos, poniendo énfasis en las medidas necesarias para garantizar el acceso a estos y luchar contra la especulación.
Sin duda, los especuladores en los mercados financieros provocan en parte las alzas de los alimentos. Contribuyen a esta crisis fenómenos naturales como sequías e inundaciones. Incluso podría relacionarse el problema con una escasez de oferta provocada artificialmente.
Lo cierto es que un exceso de capital que busca ser invertido circula en el mundo, y ello provoca una tendencia a la especulación en distintas áreas como materias primas, alimentos, petróleo e incluso el valor de las divisas.
Mientras esta crisis sacude al mundo, Costa Rica continúa importando sus alimentos, a precios elevados y en ocasiones de calidad sospechosa.
La reforma al Sistema de Banca para el Desarrollo, cuyo análisis y discusión en el Congreso estaban programados para febrero, el Poder Ejecutivo no la convocó a sesiones, por lo que se deberá aplazar hasta mayo.
Corresponde al Gobierno diseñar con urgencia estrategias de inversión para el agricultor; debe garantizarle acceso al capital y a los bancos, una eficiente infraestructura, programas de investigación y buenas semillas, con especial atención a los pequeños productores.
Costa Rica no puede esperar a que el precio de los alimentos la hunda en una revolución de la Orquídea. Urgen transformaciones para enfrentar una crisis que todo el orbe pregona.





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