Se rebeló el Movistar
El pedalista irlandés Daniel Martin del equipo Garmin, conquistó la segunda etapa de los Pirineos en el Tour de Francia. Jeff Pachoud-AFP/La República El pedalista irlandés Daniel Martin del equipo Garmin, conquistó la segunda etapa de los Pirineos en el Tour de Francia. Jeff Pachoud-AFP/La República
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Se rebeló el Movistar

Amador cumplió su misión de peón y se sacrificó en aras del equipo

En el ciclismo profesional del primer mundo, hay ganadores individuales de etapa, de montaña, de juventud, pero para que venza uno, deben sacrificarse dos o más: en síntesis, es un deporte de equipo.
En la novena etapa del Tour de Francia, al costarricense Andrey Amador le ordenaron función de peón en procura de favorecer a su compañero de equipo, Alejandro Valverde, quien gracias al sacrificio de sus obreros en la segunda etapa de Los Pirineos, subió al podio en la segunda posición como parte de la rebelión colectiva del Movistar Team.
Andrey descendió en la clasificación general del Tour, pero su objetivo de peón se cumplió y ayudó para que su equipo, siga consolidándose como el mejor de la competencia en suelo galo.
Se responsabilizó a Andrey que con su trabajo de peón aupó a Valverde a la segunda casilla y bajó de ella a Richie Porte (Sky).
En el arranque el pedalista criollo protagonizó una fuga y fue puntero del pelotón de partida y en el desarrollo de la etapa sirvió de soporte para sus compañeros de equipo. Terminó en el puesto 80, con un retraso de 20 minutos y 26 segundos del ganador de la etapa, Daniel Martin.
En la general Amador ocupa el puesto 42 y está a 28 minutos y 55 segundos del líder Christopher Froome. Alejandro Valverde, compañero de Andrey, es segundo a un minuto con 25s.
Ayer en el cierre, el irlandés Martin (Garmin) fue más rápido que el danés Jakob Fuglsang al “sprint” y se adjudicó el triunfo en la segunda etapa pirenaica, en la que el británico Chris Froome demostró que sin equipo se puede mantener el maillot amarillo y Valverde subió al segundo escalón de la general.
Martin, de 26 años, sobrino de Stephen Roche, ganador del Tour en 1987 y de la última etapa irlandesa en 1992, se la jugó con Fuglsang y le salió cara gracias a un arranque a 300 metros de la pancarta que dejó al danés sin respuesta. Ambos saltaron en la Hourquette, a 30 de meta, y aguantaron la persecución del grupo de Froome, Contador y Valverde, que cruzó a 21 segundos con el polaco Michal Kwiatkowski (Omega) al frente.
Alivio para Froome en una jornada de batalla sin cuartel desde la salida, ya que el líder se quedó solo, sin equipo, a los 30 kilómetros. Pero supo resistir en soledad la estrategia de los equipos rivales, sobre todo del Movistar, que llevó el peso de la etapa y aupó a Valverde como segundo de la general.
“Todos contra Froome y el Sky”. Ese fue el lema de la segunda etapa pirenaica, que ofrecía un recorrido con cinco puertos propicio para la rebelión. Y en efecto, se armó la mundial desde el inicio, pero sin derrocar al rey. El Movistar de Valverde, el Saxo Tinkoff de Contador y el Garmin de Hesjedal tenían como hoja de ruta aislar a Froome pero no lo lograron.
El Tour descansará después de las dos etapas pirenaicas. El líder con la moral del más fuerte, pero con la duda del abandono de su equipo. Los candidatos tienen a qué agarrarse para soñar.

Gaetano Pandolfo
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