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El gobierno de la empresa familiar: del fundador a los hijos



Sin reglas claras y un código de comportamiento que refleje los valores que quieren vivir, será difícil alcanzar buenos resultados


Sabemos que el mundo de los negocios es dinámico y cada vez más impredecible, las empresas reaccionan frente a mercados cambiantes y cada vez más competitivos; por esta razón las empresas familiares enfrentan el desafío adicional de equilibrar estrategias y asuntos familiares.
En este escenario, el gobierno corporativo tiene un rol crucial para asegurar una estrategia de alineamiento entre los intereses del negocio y los intereses de las familias propietarias.
Se escucha decir “de la estrategia exitosa del fundador a la de los hijos”, la combinación se encuentra en la multiplicación de las destrezas y los factores claves de éxito, dando como resultado la genialidad del fundador, en otras palabras, complementar la visión, pasión y ambición de una compañía.
En una empresa familiar, el éxito está asociado a una persona, y es difícil que pueda repetirse en la generación de sus hijos cuando estos tengan que compartir el poder, desarrollar una visión común, saber complementarse y, sobre todo, aprender a gobernar, gestionar los conflictos propios del solapamiento por ser al mismo tiempo accionistas, miembros del consejo administrativo y ejecutivos, hermanos, es decir, lograr resultados económicos y a la vez mantener la armonía y unidad familiar.
Para el buen gobierno de la empresa, es necesario establecer cómo van a funcionar los órganos de dirección y los de administración, puntualizando, entre otros, sus facultades, atribuciones y responsabilidades que deberían reflejarse en un protocolo que comprometa a sus miembros por el buen funcionamiento de la empresa.
Es importante considerar que, sin reglas claras y un código de comportamiento que refleje los valores que quieren vivir, será difícil alcanzar buenos resultados.
Las claves del buen gobierno de la empresa familiar se fortalecen a través de un buen consejo de administración, donde además los miembros externos e independientes aportarán las competencias profesionales que el negocio requiere y los miembros familiares no tienen.
Sin embargo y como punto clave, es necesario lograr una buena relación entre el consejo administrativo y la gerencia general, donde ambas partes puedan agregar valor recíprocamente y, en definitiva, repercutirá en beneficio de la empresa primero y de la familia después.
Una empresa familiar cosecha éxitos empresariales y sobre todo fortalece lazos familiares de generación tras generación.

Dr. Santiago Dodero
Director del Instituto de la Empresa Familiar
ADEN Business School
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