Carlos Denton

Carlos Denton

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Miércoles 18 Abril, 2018

San José debería ser más atractivo

¿Por qué casi todos los hoteles grandes y de cierta importancia se han construido fuera del Cantón Central de San José? ¿Por qué los oficentros, las sedes centrales de empresas de servicio, las zonas francas y muchos restaurantes tampoco escogen la ciudad capital para ubicarse?

Hay varias razones para rechazar la capital, algunas que son potestad de Johnny Araya (el alcalde) y su equipo, y otras que más bien perduran por la incapacidad de varios gobiernos nacionales. Otras son de responsabilidad mutua o de otras instituciones.

Un ejemplo de un desafío que incluye otros entes: hay 82 cantones ahora, y en el centro de San José es donde se comete el 65% de los asaltos y robos de todo el país. La sede del Ministerio de Seguridad Pública se ubica en la capital y aporta recursos humanos para resolver el problema; además la Alcaldía tiene su fuerza policial propia. Ambas fuerzas arrestan a los cacos todos los días; pero muchos son los mismos porque los tribunales los sueltan. Don Álvaro Ramos, experto en seguridad, mencionó recientemente que hay casos de personas que son agarradas in fraganti asaltando tres veces por semana y los jueces las remiten de vuelta a la calle; el argumento —“no hay campo en las cárceles”. Mientras que esto sigue, la capital costarricense no es lugar adecuado para traer turistas.



Hay que eliminar la prohibición de placa; es incómodo tener una empresa donde hay que poseer dos autos para poder visitarla todos los días. Lo que tiene que hacer el Concejo Municipal es eliminar todos los permisos para estacionar en las calles de la ciudad de 7 a 7, lunes a viernes. Con solo esa medida —habrá bastante campo para los vehículos que necesitan entrar o pasar por San José. Habrá gritos de protesta de todos los que pierden la placa y que son obligados a hacer filas para retirarlas, pero después se adaptan.

A los que protestan más, se les recuerda que en todos los grandes oficentros en Santa Ana y Heredia es prohibido estacionar en las calles; el personal y las visitas tienen que usar los parqueos. Mucho del personal llega en autobuses especiales y está feliz.

Como la gran mayoría de los autobuseros se niegan a construir su terminal en la ciudad, lugar donde pueden esperar las unidades sin ocupar espacio en las calles, sería importante considerar construir unos cuatro en puntos cardinales del centro urbano, obligarlos a usarlos, y cobrándoles lo justo por su ocupación. Un dicho afirma que “puedes llevar un caballo al agua, pero no puedes obligarlo a beber.” En este caso con los autobuseros hay que llevarlos a la terminal y obligarlos a usarla si quieren tener licencia para entrar a San José.

Para hoteles de cuatro o cinco estrellas que construyen dentro del centro urbano se les pueden ofrecer concesiones de impuestos municipales. Igual para torres de oficinas. Se necesita un enfoque más radical para hacer de la capital un centro atractivo.

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