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Regreso al lejano oeste

• Clásico de 1957 vuelve a la pantalla en una versión remozada, sin igualar la calidad del original

El tren de las 3.10 a Yuma
(3.10 to Yuma)
Dirección: James Mangold. Reparto: Russell Crowe, Christian Bale, Logan Lerman, Ben Foster. Duración: 1.57. Origen: EE.UU. 2007. Calificación: 7.

Exactamente medio siglo después de su estreno, el clásico del director Delmer Daves “El tren de las 3.10 a Yuma” es objeto de un ambicioso refrito. Cuenta con las actuaciones estelares de Russell Crowe y Christian Bale, en roles desempeñados anteriormente por Glenn Ford y Van Heflin.
En Arizona, se cruzan los destinos de dos individuos. Ben Wade, líder de una pandilla de forajidos, se deja capturar por un descuido. Por su lado, el vaquero Dan Evans está a punto de perder su rancho, debido a la sequía. Evans acepta formar parte de un grupo de voluntarios, que deben escoltar a Wade hasta el tren que lo llevará a la cárcel. Durante el viaje surgen muchos peligros, mientras que los socios del criminal se organizan para tratar de liberarlo.
Este largometraje de alto presupuesto, supone el enésimo regreso de Hollywood al género norteamericano por excelencia: el cine del lejano oeste. Los productores no buscaron un argumento original; tampoco acudieron a la abundante literatura western que aún no ha sido llevada a la pantalla. Se fueron a lo más fácil y comercialmente seguro, adaptando una exitosa y muy recordada cinta de 1957, a su vez basada en un relato de Elmore Leonard.
La comparación entre ambas versiones, es inevitable. Y el resultado es netamente favorable a la primera, con su espléndida fotografía en blanco y negro, su extrema simplicidad narrativa, su agudo análisis de caracteres y su énfasis en las implicaciones éticas y psicológicas de la trama.
La edición actual es a colores, y está cargada de violencia. Sigue básicamente la estructura de su predecesora, con muchos diálogos repetidos al pie de la letra. Además, se le agregó cuanta acción se pudo: persecuciones furibundas, matanzas a sangre fría, explosiones, dos intentos de fuga, un ataque de apaches, tiroteos que parecen batallas y hasta una escena de tortura.
Lo anterior incrementa la espectacularidad, pero crea desequilibrios dramáticos que le restan credibilidad al filme. El cambio experimentado por Wade no tiene el menor sentido, después de su retrato como un antisocial desalmado, quien asesina sin razón ni remordimiento. La actuación de Russell Crowe es poco realista, aunque derrocha glamour. Es más convincente el desempeño de Christian Bale, quien le inyecta un vigor inusual al papel de Evans.
Dirigida con solvente profesionalismo por James Mangold, “El tren de las 3.10 a Yuma” es enérgica y cautivante. No será ninguna obra maestra, pero su valor como entretenimiento está fuera de discusión.
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