Carlos Denton

Carlos Denton

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Miércoles 17 Agosto, 2016

Una buena noticia es que parece que al fin el Centro de Convenciones de Barreal de Heredia será construido. La realización de convenciones grandes en el país significa la llegada de un tipo de turista que no se ha visto en el pasado

¡Qué maravilla: 2,7 millones de turistas!

¿Quién lo hubiera creído? Si las tendencias se mantienen, Costa Rica recibirá más de 3 millones de visitantes por año antes de 2020. En promedio cada uno gasta unos $90 diarios en comida, hospedaje, transporte, expediciones, camisetas que dicen “Pura Vida” y cuantas cosas más...

¿Qué es lo que más les gusta? La respuesta es contundente: “los ticos.” Cuando se les pregunta a su salida lo que más les llamó la atención se oye en coro: “los ticos son tan simpáticos”.
Ojalá que sigan siendo tan amistosos y pacíficos los costarricenses en los años venideros; ya se ven comportamientos de ciertos choferes en las presas que no coinciden con el concepto de “tuanis”.


¿Qué hay que hacer para que sigan llegando todos estos visitantes en el futuro? Primero, hay que hacer algo con la basura. Actualmente cada habitante produce un kilo diariamente y relativamente poco de esos desechos se recicla. Peor aún, una porción termina botada en potreros, a la par de calles, en ríos, en las playas, y en los parques nacionales. Ha mejorado esta situación, pero jamás lo suficientemente, y no hay nada que contradiga el lema “esencial” más enfáticamente que esta contaminación ambiental.
Segundo, hay que proteger al turista de taxistas que cobran de más, de restaurantes que les dicen que “el 10% es el impuesto de servicio” y no la propina, de los ladrones de pasaportes, de los guías informales que les cuentan cosas que no son ciertas, de las playas peligrosas y ahora de los cocodrilos. Sobre esto último por más que los ambientalistas digan que no es cierto, si comienzan a morir tres o cuatro surfistas al año por mordidas, buscarán para practicar su deporte a otro país que controle estos animales.
Una buena noticia es que parece que al fin el Centro de Convenciones de Barreal de Heredia será construido. La realización de convenciones grandes en el país significa la llegada de un tipo de turista que no se ha visto en el pasado. Este no hace tours durante el día porque está en reuniones; es probable que desayune y almuerce en el hotel cerca de la convención, pero los asistentes a convenciones son reconocidos por ser grandes parranderos. En la noche buscan comida, música y ambientes de fiesta. La vida nocturna josefina, hasta ahora un poco reducida, debería recibir un ímpetu fuerte con la celebración de estas reuniones en el Centro de Convenciones. Más de uno de los que llegan a las convenciones se quedará un par de días más, al concluir sus reuniones, para visitar un volcán o conocer alguna playa.
Sobre todo hay que ver como se mantiene la esencia de ese espíritu simpático de los costarricenses. En el Aeropuerto Juan Santamaría hay un rótulo que dice “Bienvenido al país más feliz del mundo”. Hay que mantener ese espíritu y seguir inculcando optimismo y orgullo en los jóvenes que deben entender que viven en una nación excepcionalmente libre y próspera.