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Sábado 5 Mayo, 2012

Que “los intocables” pongan sus barbas en remojo

Como uno de los dos países más felices del mundo, poseedor ojalá, de la “fórmula de la felicidad” nos promueve doña Laura en el seno de la ONU. Ciertamente es muy importante tener una actitud positiva para afrontar los problemas en la vida, pero no nos engañemos, en un país donde quizás apenas un 20% de sus habitantes tiene la posibilidad de llenar estadios y pagar conciertos de más de 50 mil la entrada, donde hay que vivir encerrado, pues si se sale a la calle existe el riesgo de ser asaltado, en donde la clase media y pobre llevan sobre sus espaldas el mayor peso de los impuestos directos e indirectos, mientras que quienes reciben mayores ingresos, los evaden (como se ha venido denunciando), significa que el “Pura Vida” que se nos endilga, no es más que un espejismo.
Aunque gracias a la negativa del Pueblo, ya es caso cerrado, vimos como algunos diputados nos salieron con un proyecto de inmunidad en el momento preciso en que con gran valentía los medios de comunicación comienzan a sacar a la luz los contubernios con olor a albañal, que se cocinan en las altas esferas de nuestras instituciones entre funcionarios que llegaron donde están dizque para servirle al pueblo.
Esta situación que estamos padeciendo es muy grave y me lleva a temer que se repita la historia, yo que pertenezco a la generación del 48. Los que de alguna manera estuvimos involucrados en ese movimiento nacional, recordamos cómo el tráfico de influencias, las transacciones espurias para favorecer o pagar favores, el total irrespeto al pueblo, el abuso de poder, la traída de mercenarios como TavioTijerino, Aureo Morales, etc.
Fue así como surgieron ciudadanos humildes que se fueron a la lucha a jugarse la vida dejando atrás sus trabajos y familia para defender los más básicos derechos de una sociedad. La participación de estos amigos y compañeros terminó con el Pacto de Ochomogo y muchos de ellos no ocuparon nunca puestos públicos.
Hago esta reseña histórica para que “los intocables” pongan sus barbas en remojo. El pueblo es tolerante, ningún costarricense quiere una Costa Rica convulsa, amamos la paz, pero cuando el pueblo se rebela, no hay quién lo pare. Alguien tiene que ponerle el cascabel al gato…
Sería interesante escuchar a los aspirantes a la presidencia de la República qué propuestas tienen para universalizar los regímenes del Seguro Social, las pensiones de lujo, las gollerías de las convenciones laborales, el tope de ocho años de cesantía como lo establece el Código de Trabajo. Exijamos transparencia en la función pública. El pueblo no quiere comer más cuento.

Arnoldo Obando