Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Miércoles 6 Enero, 2016

Está calvo, pero tiene los ojos celestes.
¡Puede que esto último lo salve!
Rafael Benítez lo ha ganado absolutamente todo como director técnico: su único pecado es que es gordo y feo.
No calzó en el Real Madrid.
Si Keylor Navas no ataja como ataja, hace rato que lo hubieran fletado para otros mares. El arquerazo costarricense no es precisamente un modelo de exportación y su belleza física no alcanza ni por asomo los parámetros de Cristiano Ronaldo o el guapísimo (para las jovencitas) de James Rodríguez.
Para ser bienvenido en la Casa Blanca urge ser guapo, requisito fundamental que poseía Mourinho, un tipo sexualmente atractivo según encuestas de las revistas del corazón y que no cargaba en su estómago italiano, repleto de pastas, don Carlo Ancelotti.
De la Casa Blanca todos entran y salen, pero el único que debería irse por su mesianismo, egocentrismo, fanatismo y demás ismos, lamentablemente es el dueño del club y no lo quita nadie.
El que paga la música, manda en el baile y todas las orquestas que suenan en el Santiago Bernabéu las cancela don Florentino Pérez. ¡Vaya nombre!
¡Florentino Pérez!
¿Usted sabe lo que sería llamarse Florentino Pérez en Costa Rica? Resultaría fatal.
Pobre niño bautizado con ese nombre, objeto de burlas en la escuela y colegio; probablemente se quedaría solterón, porque... ¿cuál jovencita no sentiría pena al decir que su pareja se llama Florentino?
¿Usted sabe lo que sería llamarse Florentino Pandolfo, o qué tal, Gaetano Pérez?
En fin, que don Florentino echó a Benítez, no permitió preguntas de la prensa y en carrera presentó a Zinedine Zidane como nuevo director técnico del club merengue.
Puede que a Zizou lo salven sus ojos celestes.
Un equipo como el Real Madrid debería jugar solo; repleto de estrellas, al técnico de turno le bastaría con supervisar los movimientos de la formación en el terreno de juego y tener fuerte presencia y personalidad en el vestuario, lugar donde se cuajan las derrotas del equipo.
Cuando Cristiano dijo públicamente que con Benítez no ganarían nada, era el momento de ponerle el cascabel al gato. Benítez debió sentarlo por rebelde y malcriado, pero sabe que Ronaldo es intocable: es bueno, es bello, es marca, le genera mucho dinero al patrón.
Es más fácil sentar a Isco, a James, a Benzema…
Entonces, el gordo y feo estratega se puso la soga al cuello y el pasado lunes lo ahorcaron.