Enviar

Los candidatos a la Presidencia ofrecen soluciones a los principales problemas que agobian a la sociedad, sin explicar cómo y con qué presupuestos convertirían en realidad esas promesas

Promesas en el aire

El inicio del año se muestra, como era esperado, con una fuerte ofensiva de la propaganda político electoral, especialmente de los partidos con mayores recursos económicos. Esta aumenta en intensidad y en costos pero varía muy poco en contenidos que, en general, aportan muchas promesas que no se sostienen en datos concretos sobre cómo y con cuáles recursos se llevarían adelante los planes.
Los candidatos de ambos sexos ofrecen, con frases efectistas, soluciones a los principales problemas que agobian a la sociedad pero no les explican a los costarricenses cómo se proponen convertir en realidad esas promesas.
Esto no contribuye en nada a clarificar panoramas y orientar a la masa de ciudadanos decepcionada que afirma que no votará y tampoco a los indecisos quienes aún no saben por cuál partido político lo harán.
El mes que resta para llegar a las urnas era esperado por muchos con la expectativa de un cambio en las estrategias, a partir de enero y con la esperanza de que esa variación contuviera las explicaciones que el electorado requiere. Sin embargo, la campaña se retoma con la misma propaganda abundante en ataques al adversario y promesas sin explicaciones sobre cómo se llevarían a cabo y con qué presupuestos.
Emprender un gobierno significa proponerse desarrollar un programa para lo cual se debe contar con el apoyo de la mayoría de la población. Intentarlo sin esto es enfrentar una cadena de escollos y tropiezos que convierten cualquier gestión en una maquinaria lenta de pocos resultados.
Pero obtener el apoyo de una mayoría, no solo en el día de las votaciones, sino a lo largo de la gestión, solo se logra poniendo en conocimiento de los votantes datos claros, transparentes, sobre temas, intenciones, recursos y formas de lograrlos. Algo que aún no ofrece la actual campaña.
Así las cosas, los costarricenses no ven un horizonte claro hacia donde se sientan motivados a caminar. Sigue imperando en general la desmotivación en lugar del entusiasmo y la mística. Estos parecen animar más a los candidatos y sus jefes de campaña que a los votantes.
Ver comentarios