Primer ministro italiano apuesta todo a un referendo acosado por la débil economía
Matteo Renzi, primer ministro italiano, durante una conferencia en Alemania. Bloomberg/La República
Enviar

Los italianos están a punto de dar a conocer su opinión sobre Matteo Renzi, primer ministro y la economía no le está haciendo ningún favor.

Cuando el país celebre un referendo sobre un cambio constitucional clave el 4 de diciembre, muchos votantes tendrán más que el “Sí” o el “No” en sus mentes. Probablemente, aprovecharán la oportunidad para expresar su frustración por el lento ritmo de crecimiento económico después de la última recesión en un país cuya economía se ha contraído un 2,1% desde 2002.
“Para personas como yo, la recuperación nunca ha sido tangible”, dijo Stefania Iaccarino, una empleada con sede en Roma del gestor de centros de llamados Almaviva Contact. “Para muchos, el referendo será la oportunidad de expresar un voto de desconfianza hacia la clase gobernante”.


Como la economía se ha estancado y las mejoras del mercado laboral han sido limitadas, el primer ministro Renzi debe superar un gran obstáculo para obtener el voto de personas como Iaccarino (de 46 años), quien teme por su trabajo después de que la compañía anunció la reducción de cerca del 20% de su fuerza laboral en Italia.
Renzi ha dicho que renunciará si la reforma que apunta a normalizar el Gobierno es rechazada. Eso podría debilitar aún más la perspectiva de la tercera mayor economía de la eurozona, ya que un derrumbe del Gobierno daría lugar a medidas presupuestarias para respaldar el crecimiento el próximo año, mientras se pone fin al proceso de reforma.
Las perspectivas para el empleo podrían estar incluso empeorando en varios sectores.
El índice de desempleo en agosto fue de un 11,4%, el mismo que a finales de 2012, en medio de la recesión más larga de Italia desde la Segunda Guerra Mundial. El índice de desempleo entre las personas de 15 a 24 años fue de un 38,8%, lo que refleja las enormes dificultades que enfrentan los jóvenes. Además, provoca que miles de votantes busquen trabajo en el extranjero.
Para hacer las cosas potencialmente peores para Renzi, solo tres días antes de la votación, los italianos sabrán si la recuperación se reanudó después de estancarse en los tres meses hasta junio, cuando la Oficina Nacional de Estadísticas publique su lectura final del tercer trimestre en relación al producto interno bruto.
Aunque los últimos datos industriales han superado las expectativas, la confianza de los hogares y ejecutivos sobre las perspectivas no es muy optimista.
El mismo Renzi reconoce que las preocupaciones económicas podrían influir en los votantes, por lo que ha tratado de calmarlos. La semana pasada, el primer ministro y su ministro de Finanzas, Pier Caerlo Padoan, defendieron en repetidas ocasiones la meta que tiene el Gobierno de lograr un crecimiento sobre el 1% el próximo año. El banco central dijo que la meta era “muy optimista”, un código para señalar las dificultades que se avecinan.


Ver comentarios