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Jueves 12 Agosto, 2010

Por una Asamblea Legislativa con identidad

La Asamblea Legislativa requiere un nuevo edificio, este es un hecho que resulta evidente. Sin embargo, no podemos estar de acuerdo con que el Primer Poder de la República se traslade en definitiva a un edificio construido con fines comerciales “indefinidos”.
La Asamblea Legislativa debe contar con instalaciones que sean el resultado de un análisis de sus funciones y necesidades, presentes y futuras. La arquitectura de un edificio para nuestro Congreso debe ser el resultado del trabajo de un equipo profesional multidisciplinario y no solo de especialidades relacionadas con la arquitectura y la ingeniería. Debe representar nuestro sistema, nuestra ciudadanía, nuestra historia, nuestra forma de ser, en fin, debe ser un icono que trascienda el tiempo y por lo tanto recoger todos esos valores que representan la idiosincrasia de nuestra gente.
Después de años de intentos para contar con nuevas instalaciones e igual cantidad de años de fracasos, por no hacer las cosas en el orden en que se debe, no puede ser que de un momento a otro un edificio construido para oficinas o para locales comerciales, se convierta en el sitio adecuado para albergar de manera definitiva a la Asamblea Legislativa. El nuevo edificio debe ser un símbolo de nuestra institucionalidad, con características especiales, que responda a un concepto de Poder de la República, pensado y construido para el Poder Legislativo, con el significado que este tiene y lo que representa para la democracia costarricense.
Coincidimos con el criterio de los expertos que señalan que su ubicación debe estar en la ciudad de San José y no fuera del circuito histórico, cultural y cívico de la capital. Tal y como lo indican diversos profesionales en arquitectura y en urbanismo, esta dispersión es un síntoma de una enfermedad que padece el Estado costarricense desde hace décadas: la falta crónica de planificación.

Ricardo Castro Castro
Ingeniero
Presidente, Cámara Costarricense de la Construcción