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GAPARI


La edición 44 de la Copa del Café se puede bautizar como “torneo de transición”, dado el traspaso de mando que se dio en la presidencia del Comité Organizador, cuando Ricardo Mendieta le pasó la batuta a Kenneth Thome.
Quienes dimos cobertura al torneo bajo los mandatos de Gastón Kogan, Alvaro Umaña, Fred Thome y Ricardo Kriebel entendimos hace 12 años que la asunción de Mendieta revolucionaría técnicamente la organización de la competencia.
Como sucede en todos los órdenes de la vida, la vieja jerarquía daba paso y espacio a la joven sucesión, a la nueva generación, con un periodo de enlace que comandó notablemente Richard Kriebel Jr.

Mendieta es un dirigente joven y maduro; deja la presidencia con mucho menos edad de la que en su época sumaban, por ejemplo, Kogan y Umaña, de manera que cuando entrega la mayor responsabilidad de la organización al menor de los Thome, no podemos calificar el suceso como nuevo cambio generacional, sino más bien como un relevo de continuidad.
Cuando se nos anunció en algún momento, que con Ricardo se iban todos los demás miembros de la organización, pensamos que la Copa del Café entraba en crisis. Por suerte, fue falsa alarma, aunque la organización sí pierde en su directorio a un dirigente vital: Julito Castilla, aunque este seguirá como asesor en lo técnico.

Lo que pudimos olfatear en estos días que estuvimos en la cobertura de la Copa, es que, algo de lo que se busca con los pocos cambios que sufrió la organización del torneo, es una mayor coordinación entre esta y la junta directiva del Costa Rica Country Club.
En ese sentido, no solo toda la familia Thome está plenamente compenetrada con el club, sino que llega a la organización de la Copa una figura como James Tracy, que será ese enlace fuerte que coordinará la organización del evento, en comunión con los deseos e intereses también de la directiva del club.

La permanencia en el comité organizador de figuras claves, aparte de Kenneth Thome, como Alvaro Quirós (hospedaje), las señoras Yeya Van der Laat y Cecilia Sánchez (inscripciones, traslados aéreos, premiación), Darío Fallas (arbitraje) y todo lo que se espera del joven sustituto de Castilla, Luis Esteban Fernández, le otorga a la organización del torneo la continuidad y solidez que requiere uno de los mejores certámenes juveniles en el mundo, cuya edición 44 la ganó en masculino el ruso Alexei Grigorov, una verdadera máquina trituradora de juego, y en femenino, sinceramente, la corona se la dejó la mejor de las débiles, la rumana Ana Bogdan.
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