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Lunes 9 Agosto, 2010


La educación no solo abre las puertas a una vida mejor, sino que también ayuda a generar conciencia de la problemática que nos rodea

Política económica: más que fiscal y monetaria

Más que pensar en la política económica como solo la política fiscal y monetaria de un país, es necesaria la integralidad de un entramado de políticas orientadas a impulsar el crecimiento y la estabilidad macroeconómica, generando mayor bienestar a la población.
En primer lugar, una política de educación con bases bien fundamentadas y con miras a la obtención de sus frutos a largo plazo, es indispensable en nuestros países. La educación no solo abre las puertas a una vida mejor, sino que también ayuda a generar conciencia de la problemática que nos rodea; lo cual a su vez nos vuelve más sensibles ante los problemas que aquejan a nuestra sociedad y, por lo tanto, nos hace partícipes de ellos.
Costa Rica es uno de los países de la región que destinan un mayor porcentaje con respecto al PIB a la educación, un 6%, en El Salvador por otro lado, este porcentaje es solo del 2,8% del PIB. Nuestras economías poseen un gran reto en materia de educación.
En segundo lugar, una política de seguridad, que genere confianza a nuestra población y a los inversores extranjeros, igualmente es necesaria. La creciente ola de criminalidad que acontece en los países de la región es preocupante; como ejemplo cercano El Salvador, siendo un país tan pequeño en territorio, pero con los índices de criminalidad más altos de la región 2009 cerró con un promedio de homicidios diarios de 12 personas, promedio que para enero de 2010 fue de 13 personas. Siendo así, ¿cómo podemos atraer inversión extranjera?
Para el caso de Costa Rica, la presidenta Laura Chinchilla manifestó en una entrevista realizada para un periódico salvadoreño el pasado 22 de julio, que aunque Costa Rica se considera uno de los tres países de la región latinoamericana con mayor seguridad, no se debe esperar a llegar a un escenario incontenible, sino que se debe actuar desde ya.
Además, y aunado a lo anterior, es necesaria una política fiscal orientada a la recaudación efectiva de los impuestos que pagamos los contribuyentes con el objeto de utilizar dichos fondos para inversión en las áreas estratégicas entre las cuales están las mencionadas anteriormente obviamente, complementada con una estabilidad de precios a partir de una eficaz política monetaria.
Por lo tanto, integrar objetivos que no son propiamente económicos, pero que responden a mejorar el bienestar de la sociedad, es necesario, y es obligación de los hacedores de política económica tomarlos en cuenta a la hora de distribuir los recursos de un país, contribuyendo a formar una sociedad con mayor calidad de vida, que ayude a generar crecimiento económico y que este sea sostenible en el tiempo.

Gilma Sabina Lizama Gaitán
Economista, catedrática de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de El Salvador y estudiante de la maestría en política económica en el CINPE de Costa Rica